Los farmacéuticos de los centros de salud de la región de San Miguelito no tenían las cosas claras ayer en la mañana.
No se atrevían a reemplazar el lisinopril por otro, tal como habían anunciado las autoridades.
La razón: la disposición legal que los regula es bien clara: "no se puede dispensar un medicamento si de por medio no hay una evaluación médica..".
Además, en la mayoría de los centros no había suficiente medicamentos para reemplazar al lisinopril.
Solo en el centro de Salud de San Isidro existían 120 tabletas de enalapril para hacerle frente a la demanda.
No fue hasta en horas de la tarde, cuando el Seguro Social les entregó 18 mil tabletas de enalapril.
Al mediodía de ayer solo 50 personas fueron a cambiar las pastillas lisinopril, al menos en la Policlínica Manuel María Valdés, de San Miguelito.
Allí, la directora médica, Margarita Achurra, informó que habilitaron un área especial con dos médicos para recibir a los pacientes.
A estos se les hizo una evaluación médica, antes de ofrecerles ramipril o atenolol, según el caso.
Al mes, esta instalación de salud distribuye unas 3,800 tabletas de ramipril.