La mirada de Dayana González era de desesperación. El paro de 48 horas de los transportistas le dificultó movilizarse como a miles de usuarios del área metropolitana.
Para llevar a su hijo a la Escuela Ciudad Jardín, en Las Mañanitas, desde Paso Blanco, tuvo que viajar en la parte de atrás de vehículos, no aptos para transportar personas.
Tuvo que pagar 50 centésimos en una chiva para llegar al centro comercial La Doña y de allí, otra chiva hasta la entrada de Las Mañanitas.
No todo acaba allí. González necesitó una chiva interna de Las Mañanitas para llegar al colegio.
La ventaja es que su madre vive en ese corregimiento y le cuidó al pequeño.
Decidió llevarlo porque en ese colegio ya se habían perdido clases por un incidente con una madre de familia.
Panamá América estuvo en el sector Este de la ciudad y lo que se observó es deprimente.
Las personas viajaban en la parte de atrás de camiones y vehículos de cargar materiales.
Ese panorama se apreció a lo largo de la vía Domingo Díaz.
Las mujeres dejaron la timidez y también viajaban guindando.
"Lo que importa es llegar a casa, porque la Policía anda en otra cosa", dice una anciana, a eso de las 2:39 de la tarde.
Lo que para los transportistas es una medida de fuerza para oponerse al proyecto de movilización del transporte, es para muchos un caos y gastos.