Las ganas de luchar y superar una adversidad fue tan grande que lograron formar el equipo perfecto para ganarle un partido a la vida.
Los esposos, Virginia y César Centeno, afrontaron una prueba difícil para cualquier ser humano: ver nacer a su hijo con parte de su cuerpo paralizado.
Sin embargo, con empeño e ímpetu ambos pudieron salir adelante y el pequeño César hoy en día tiene pocas señales de haber sido un minusválido. Al contrario, fue el jugador más rápido que tuvo Panamá, en su consagración como Campeón Mundial Preintermedio, del Programa de las Pequeñas Ligas.
César Centeno fue el encargado de atrapar el último "out" para lograr el título que alcanzó nuestro país en el torneo de béisbol en Taylor, Estados Unidos.
Este niño al nacer enfrentó severas complicaciones. Se le fracturó la clavícula y la cadera se le zafó. Perdió movilidad en su pierna y brazo derecho, pero gracias a Dios y a las terapias, hoy en día puede correr los senderos como el mejor jugador de un equipo de estrellas.