En los últimos meses, el Canal de Panamá reforzó las medidas de seguridad por temor a ataques en su complejo de 80 kilómetros de longitud que comprende rutas navieras, esclusas y represas, y que causaría caos en la economía mundial.
Funcionarios panameños creen que cualquier ataque por militantes islámicos buscaría seguramente cerrar el tránsito, ya que casi 4.5% del comercio marítimo mundial pasa por esta vía.
"Yo no creo que el problema sería tan grave en costo de vidas humanas si hubiera un atentado, gracias a Dios", dijo Stanley Muschett, portavoz de la Autoridad del Canal de Panamá. "Pero sí, sería devastadora (... ) Se le causa algún daño y lo haces inoperante".
El Gobierno panameño opera el Canal desde 1999 cuando las fuerzas estadounidenses se retiraron luego de más de 7 décadas de control.