El gobierno de Panamá aún no ha abierto a negociaciones el acuerdo sobre "Fuerzas Visitantes" con Estados Unidos, aunque estaría "muy contento" si las naves estadounidenses hacen escala aquí, afirmó ayer el canciller de la República, José Miguel Alemán.
"Estaríamos muy contentos si las naves de Estados Unidos hacen escala aquí y los marinos bajan, pero ellos tienen ciertas aprensiones", apuntó Alemán.
Detalló que aún están recabando información sobre el acuerdo de "Fuerzas Visitantes" para luego analizarlo con Estados Unidos.
"Queremos saber cuáles son las inquietudes de los norteamericanos para que puedan hacer escala al igual que esta semana 600 marinos japoneses estuvieron en el país por dos días", añadió Alemán.
Precisó que el gobierno conversará con Estados Unidos para ver cómo pueden mejorar las aprensiones sobre la estadía de su personal en territorio panameño.
Explicó que hay tres materias en las cuales se mantiene colaboración con EU, en torno al tránsito de naves por el Canal, trabajos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) con el cuerpo de ingenieros del ejército y la lucha antinarcóticos.
Puntualizó que Panamá no puede excluirse de los trabajos de apoyo y lucha antinarcóticos con Estados Unidos, porque es necesario erradicar este mal.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Simón Ferro, confirmó que desde el pasado mes de mayo su país solicitó al gobierno panameño la firma de un acuerdo para "Fuerzas Visitantes" que le concedería la prerrogativa de usar o no el uniforme militar cuando realicen sus tareas en territorio nacional y un nivel diplomático.
Ferro adelantó que se trata de una base legal para amparar las actividades de cooperación entre su país y Panamá, y calificó de "exageradas y extremistas" las críticas que ha recibido de algunos sectores.
Argumentó que el acuerdo de "Fuerzas Visitantes" fue propuesto por Estados Unidos el pasado 12 de mayo y argumentó que acuerdos similares fueron firmados con otras setenta naciones.
Según el acuerdo, los funcionarios norteamericanos podrían entrar a Panamá con sólo la identificación que le da Estados Unidos, se exime de los procedimientos de aduana y migración, no pagan impuestos, le otorga la potestad de usar el uniforme militar mientras llevan sus tareas oficiales o cuando están en camino a éstas.
Cuando se encuentren en el país tampoco necesitarían permiso para portar arma, salvo la orden de sus superiores.
"Desde que se terminaron los tratados no existe un marco legal que regule cualquier ayuda que quiera recibir Panamá de unidades especializadas de Estados Unidos, ya sea en materia de seguridad fronteriza, entrenamiento para el Servicio Marítimo Nacional, o capacitación interna para otra actividad", planteó Ferro.
Subrayó que la necesidad de este acuerdo es poder brindarle ayuda a Panamá en materia de seguridad y brindarle un marco de protección jurídica a los marinos norteamericanos que deseen desembarcar en esta nación.
"Queremos brindarle un marco jurídico para que fuerzas visitantes norteamericanas puedan seguir desarrollando los programas antidrogas con el Servicio Marítimo Nacional y otros organismos, pero solamente cuando Panamá lo solicite y no a decisión unilateral de los Estados Unidos", dijo Ferro.
Recientemente, el ministro de Gobierno y Justicia, Winston Spadafora, expresó que esta acuerdo en nada afectaba la soberanía panameña.