La soldado estadounidense de origen panameño, Shoshana Johnson, quien fue prisionera de guerra durante 22 días en Irak, fue honrada ayer en el Capitolio por un grupo de legisladores que la ensalzaron como una heroína.
En un evento organizado por el Caucus Negro del Congreso, Johnson, fue reconocida como "una verdadera héroe y un ejemplo para los jóvenes". Johnson, quien todavía tiene dificultades para caminar debido a las heridas que sufrió en sus tobillos durante su captura, llegó al Capitolio acompañada por su madre Eunice y su tía.
"Estamos reunidos para reconocer el heroísmo de la especialista del Ejército Shoshana Johnson, quien hizo un tremendo sacrificio para servir a nuestra nación", manifestó el legislador de Maryland, Elijah Cummings. Resaltó que la soldado respondió al llamado militar para ir a Irak, dejando a su hija de dos años.
A ella no se le permitió hablar con la prensa, y en ningún momento los legisladores mencionaron su origen panameño. La militar, quien nació en Colón, también tiene una invitación pendiente de la presidenta Mireya Moscoso, para que visite su país de origen.
A diferencia de la prensa estadounidense, que no festejó en grande la liberación de Johnson, la historia de esta soldado, que desempeñaba labores de cocinera en el Ejército de EEUU, fue celebrada en grande por la sociedad panameña.