Francisco Salazar Ramírez tenía solo tres días de haber ingresado al país desde México, cuando se registró el inesperado decomiso de 2,283 kilos de cocaína con la denominada Operación J-3.33 en Pedregal.
A Ramírez, de 32 años, oriundo de Guadalajara, se le asocia al cargamento de dos toneladas de droga que saldrían desde Panamá, luego de encontrarse documentación que indicaba que los vehículos confiscados estaban a su nombre.
El mexicano fue capturado por las unidades policiales en las inmediaciones del MIDA en la frontera de Paso Canoa, Chiriquí, cuando intentaba salir del país con dos pasaportes que mantenían identidades diferentes, aclaró el fiscal Primero de Drogas, José Abel Almengor.
Se le atribuye a este presunto narcotraficante la coordinación del cargamento y la estructura de esta organización que utilizaba mano de obra panameña para empaquetar los kilos de cocaína en nuestro país.
Junto a Salazar Ramírez fue detenido el panameño Néstor Julio Iribarren Mc Kenzie, quien conducía el vehículo Toyota Four Runner, color blanco, con matrícula 178062.
En poder de Iribarren fue encontrada una pistola calibre 380, dos cargadores con 15 municiones.
Cartel.
A Francisco Salazar Ramírez se le asocia con Mario Alberto Caballero Valencia, de quien dijo en una ocasión en Jalisco, ser su cuñado cuando este murió a causa de un accidente en motocicleta en noviembre de 2007.
Los diarios mexicanos señalaron a Caballero Valencia como miembro del Clan Valencia Valencia, que lidera el Cartel del Milenio de México.
Este cartel de la droga mexicana se le considera como una organización menor del narcotráfico, y formaba parte de la denominada Federación o Cartel del Pacífico, de la cual se separaron.
Sus operaciones se desarrollan en Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco, Michoacán, Colima y D.F. Su principal centro de operación es Guadalajara.
Salazar dijo a los medios panameños no saber nada de la droga. Apenas ayer se iniciaban los interrogatorios en un proceso por tráfico internacional de cocaína.