La ola de homicidios que se reportan con frecuencia en las calles de Panamá pudieran ser ordenadas desde la cárcel.
Esta versión le otorga un carácter más lúgubre a la situación actual de criminalidad, pues se supone que la cárcel es el último canal usado por las autoridades para neutralizar a los delincuentes.
Esta información fue suministrada en exclusiva a este diario, por un comisionado de la Policía Nacional (PN), quien aseguró que se presume que las órdenes de asesinatos provienen de las cárceles panameñas.
El uniformado, quien pidió la reserva de su nombre por su cargo y su seguridad, explicó que los cabecillas de pandillas capturados en Panamá dominan a sus súbditos vía telefónica desde los penales, ellos le indican a sus sicarios, generalmente menores de edad, el blanco de los asesinatos.
Entonces así es como se registran algunos homicidios reportados en Panamá.
De esta manera, también se hacen cargo de sus enemigos o de quienes sean sus obstáculos en los dominios de territorios para la venta de sustancias ilícitas, aseguró.
Y por eso ganan buen dinero, el que es depositado a cuentas de familiares de los detenidos, que luego llegan a sus manos por medio de personas desconocidas que cobran por ello, manifestó.
El monto de lo pagado por esta actividad se desconoce; no obstante, en Panamá se calcula que un sicario puede cobrar entre B/ 2 mil y B/ 5 mil, dependiendo del perfil de la víctima.
Asimismo, informó el comisionado que los mandatos no sólo se refieren a ejecuciones, incluso se llegan a establecer conexiones para los famosos tumbes de drogas, que generalmente son perpetrados en contra de ciudadanos mexicanos, que acuden a Panamá a retirar las sustancias ilícitas encargadas previamente a los colombianos, que hoy se dedican a la comercialización.
De acuerdo con lo que expresó el comisionado, entonces lo que vemos en las calles es una lucha entre integrantes de pandillas comandados por los cabecillas ya presos y los mexicanos o panameños que se vengan de las agresiones ya propinadas.
El puente.
El canal que usan los delincuentes detenidos que liderizan algún grupo criminal son los teléfonos celulares, dijo la fuente.
Esto último fue corroborado por el jefe del Sistema Penitenciario (SP), Luis Gordon, quien sostuvo que aunque se hacen requisas los detenidos tienen en su poder celulares que son introducidos generalmente por mujeres, quienes se los colocan en sus partes íntimas. También por los abogados, que se las ingenian para llevárselos a sus clientes.
Reconoció que aunque algunos reos usan este medio para comunicarse con su familia, se sospecha que otros privados de libertad los utilizan para continuar sus actividades ilícitas desde la cárcel, dar instrucciones y recibir las repuestas de los encargos que hacen.
Por ello, dijo que ante la conjetura de que estos cabecillas estén ordenando ejecuciones desde la cárcel sería tonto negar esta posibilidad.
Meses atrás el SP destruyó más de 3 mil celulares.
Sin embargo, Gordon alega que la solución está en bloquear la señal de celulares en los penales a través de dispositivos , los cuales ya han sido ofertados por empresas norteamericanas.