Pese a contar con un nuevo y mejor escenario turístico y una inversión de dos millones de dólares, el Carnaval de la “City” no termina de convencer a los panameños que se quedaron en la capital.
Ayer, Domingo de Carnaval, a las doce mediodía, la concurrencia de personas era muy escasa.
Los pocos asistentes no se pudieron quejar porque lo que sobró fue mucha agua. De los siete camiones cisterna se lanzaba agua por doquier.
A eso de las 11 de la mañana, Salomón Shamah, ministro de Turismo y organizador de estos Carnavales, en pantalón corto, suéter y zapatillas, hizo su presencia en el “culecódromo”.
Pero, al parecer, el ambiente no lo terminó de convencer, pues se fue casi de inmediato.
Shamah restó importancia a la poca concurrencia de capitalinos en la Cinta Costera en estos dos días, pues asegura que esto “apenas está empezando”.
Ante las críticas por las contrataciones directas a última hora para el jolgorio, dijo que todas se hicieron por falta de tiempo; no obstante, adelantó que los preparativos para el próximo año arrancan desde ahora, para evitar “cero” contrataciones directas.
Mucha seguridad.La seguridad en la Cinta Costera está garantizada, ya que la presencia de numerosas unidades policiales está acompañada de cámaras de vigilancia en todo el perímetro que se destinó para la celebración.
La presencia de turistas se ha hecho sentir, especialmente de los Estados Unidos, Holanda, Canadá y de algunos países centroamericanos como Nicaragua, Costa Rica y Guatemala.
Los panameños que salieron a festejar en familia aprovecharon el cierre de la Avenida Balboa para apostarse en el centro de la calle.
A pesar de la poca concurrencia, los vendedores de buhonerías y comida no se quejan de las ventas, pues aseguran que en la noche mejora la asistencia.
Ayer, el éxodo hacia el interior siguió superando las cifras del año 2010 .
En horas de la mañana, las filas en la Terminal de Albrook para Chiriquí, Las Tablas y Penonomé eran interminables.