El denominado Carnaval de la Cinta Costera, Un País en Fiesta, palideció ante la poca concurrencia y el reclamo de los comerciantes que exigían a los organizadores dejarlos ingresar sus productos para la venta.
Es un Carnaval al estilo privado, era la queja que a voces elevaban los propietarios de los 160 locales que en hilera estaban colocados en la ruta del Carnaval y que disponían de permiso por los cuatro días de fiesta.

La Junta de Carnaval no cumplió con los horarios establecidos en el contrato para el ingreso de abastecimiento de los quioscos, de 8:00 a.m. a 11:00 a.m., y que la venta de productos estaba condicionada a la lista de patrocinadores eran las principales quejas.
Pasadas las 9:00 a.m., un grupo de pequeños comerciantes denunciaba que los artículos a la venta corrían riesgo de pérdida. La Policía les impedía el acceso y les restringía la entrada de productos que no correspondían a la lista de patrocinadores.

La situación llegó a oídos de Gustavo Him, organizador de la fiesta del Carnaval, quien mientras escuchaba las quejas, reiteraba las restricciones como la venta de productos ajenos a la lista de patrocinadores y los niveles de sonidos en cada uno de los quioscos.
Gustavo Cogley, subcomisionado de la Policía Nacional y responsable de la seguridad en la ruta del Carnaval, mencionó que en el primer día de fiesta no se habían reportado incidentes ni decomisos de armas. Cerca de 200 unidades por turno le dan cobertura a la Cinta Costera.
En tanto, Aurelio Rangel, director de la Región Metropolitana del Ministerio de Salud, confirmó que en la noche de coronación, los inspectores decomisaron comida en mal estado. Tuvimos que hacer decomiso de carnes, chorizos y saos en tres puestos, pero el resto de los locales fueron encontrados en buenas condiciones como lo recomendó el Minsa, dijo el médico.
Pasadas las 11:00 a.m., los cinco carros cisterna habilitados para los culecos iniciaron la mojadera con la población que tímidamente acudió al Carnaval de la ciudad.
Los pequeños empresarios que pagaron $240 por local y comerciantes ambulantes coincidían en que los organizadores le garantizaron el negocio a la familia Varela con la instalación de las discotecas móviles X-Zone y PH.