La carretera que conduce a la provincia de Bocas del Toro se ha convertido en una "trampa de muerte".
Por las continuas lluvias los derrumbes no cesan en esta vía y por eso el peligro para los conductores que la utilizan es inminente.
Jorge Luis Pitalúa, director Nacional de Mantenimiento del Ministerio de Obras Públicas (MOP), explicó que luego de los trabajos de despeje de la calle que se realizaron con el apoyo de las empresas Trans Caribe y Constructora Urbana se procedió con la colocación de doce alcantarillas en la quebrada Willie Mazú.
Manifestó que la cantidad de sedimento que cayó sobre la carretera provocó la pérdida completa de un tramo y obstruyó las alcantarillas.
"El peligro no ha terminado, porque las lluvias siguen registrándose en la Cordillera Central, los ríos mantienen su caudal alto y los cerros que están a un lado de la carretera aún se mantienen saturados en agua", dijo.
Los derrumbes y deslizamientos mantienen puntos críticos en el sector de Willie Mazú en los kilómetros 75 y 76 sobre la carretera Transítsmica que conduce de Gualaca hacía Chiriquí Grande en Bocas del Toro.
"La carretera es muy peligrosa y se recomienda a las personas viajar solamente durante horas del día y con suma prudencia", expresó Pitalúa.
Trabajos.
Se espera que en las próximas semanas el MOP haga el llamado a licitación que permita la reconstrucción de los diez puntos más críticos de esa importante vía.
El frente frío que sacudió la cuenca Caribe de Centroamérica y Panamá a finales del mes de noviembre provocó un deterioro progresivo en esta carretera, que por segunda vez en menos de un mes deja a Bocas del Toro incomunicada.
En estos momentos, las constantes brisas en la Quijada del Diablo, los desniveles que tiene la vía, la fuerte neblina en horas de la noche y los constantes derrumbes son un verdadero peligro.
La carretera transítsmica que va desde Gualaca a Chiriquí Grande es la única forma de comunicación terrestre que tiene esta provincia de Bocas del Toro.