Se informó que inicialmente este grupo había simulado tener conexiones con el capo Diego Fernando Murillo Bejarano, (alias Don Berna) detenido hace poco.
Sin embargo, durante la investigación realizada por la PTJ se descartó la relación de los sospechosos con los carteles colombianos.
El grupo de sospechosos compuesto por los colombianos Jesús Antonio Londoño Castaño, Gerardo De Jesús Mejía, Reinaldo De Jesús Tuta Fernández, Fernando Ocoro Orobio, León Darío Arango y los ecuatorianos Álvaro Ricardo Reasco Garcés y Juan Arroyo Germán fueron detectados el pasado agosto.
Según las pesquisas, esta organización había realizado tareas de vigilancia en el Edificio AVESA, en donde funcionan las fiscalías de drogas.
Varios de los detenidos tienen antecedentes por tráfico de drogas, lavado de dinero y se encuentran a órdenes de la fiscalía de drogas.
Se informó que los detenidos se han resistido sistemáticamente a rendir declaración ante la fiscalía de drogas.
También se conoció que Fernando Ocoro Orobio fue puesto a órdenes de la Dirección de Migración para proceder a su deportación.
Hasta ahora, las autoridades no han determinado con exactitud qué funcionario del Ministerio Público podía ser el blanco de este grupo de sicarios.
La información sobre la presencia de los sicarios se obtuvo el 24 de agosto pasado.
Fueron objeto de seguimiento durante tres semanas.
En ese lapso se detectó que no ejercían actividad comercial alguna y que mantenían comunicaciones por correos electrónicos.
También se verificó que recorrieron varios puntos de la ciudad en donde se ubicaban despachos judiciales.