Un total de 1,700 niños han sido erradicados del Trabajo infantil y devueltos a un sistema educativo en Panamá, gracias a la labor realizada por Casa Esperanza.
El trabajo es difícil, principalmente cuando la última encuesta de la Contraloría reveló que hay 89 mil niños panameños trabajando en las calles.
Vielka Ortega, coordinadora de uno de los siete centros de Atención Integral que tiene Casa Esperanza en Curundú, explicó que son muchas las necesidades que tienen para lograr ayudar a los niños erradicados.
Explicó que actualmente Casa Esperanza tiene programas de atención integral, educación primaria acelerada, atención comunitaria y programas de orientación integral familiar.
Ortega manifestó que la misión primordial es ofrecer oportunidades de desarrollo a los niños en condiciones de pobreza.