Alrededor de mil pacientes enfermos de cáncer, personas de escasos recursos provenientes del interior del país, han sido alojados y atendidos en la Casita de Mausi, con la dedicación, cariño y consideración que caracteriza al voluntariado que presta sus servicios en estas instalaciones que cumplieron el 17 de septiembre su tercer aniversario.
La Casita de Mausi, una iniciativa de la Fundación Carol Vallarino de Montenegro, establecida en memoria de Carol "Mausi", por su madre Doña Bárbara Cox de Vallarino y demás familiares, que conocieron del dolor que causaba a ella ver pasar trabajos en la ciudad a la gente humilde de todos los rincones del país afectada por el cáncer, cuando esas personas tenían que venir a hacerse sus controles de este mal, que es una de las principales causales de morbilidad y mortalidad en Panamá y el resto del mundo. Gestiones de la Fundación hicieron posible no sólo la apertura de la Casita de Mausi, hace tres años, sino también hace unos meses de la segunda Casita de Mausi, para que más pacientes de cáncer encuentren aliciente para seguir luchando contra esta terrible enfermedad y puedan contar no sólo con un techo, sino también con una palabra amiga, alimento, el apoyo espiritual y hasta económico para poder asistir a sus consultas y tratamientos y tener cobija para recobrarse de los efectos de la quimioterapia antes de tener que marcharse débiles al interior en un bus atestado de pasajeros y con el calor sofocante.
Según se puso de manifiesto en la Misa de Acción de Gracias con que se conmemoró el III Aniversario de la Casita de Mausi, hoy son 897 los beneficiados, pero, esta gran labor social que realizan es posible también debido al respaldo de empresas benefactoras y voluntarias.
También se dijo que "con el traslado del Hospital Oncológico hacia sus nuevas instalaciones en el antiguo Gorgas, nos vemos en la necesidad de conseguir una nueva sede para la Casita de Mausi en el área revertida o un transporte permanente para los pacientes", y se hizo un llamado a la comunidad para que les apoyen en la compra de un micro bus.
Como un oasis en medio del desierto es la Casita de Mausi para quienes tienen que librar diariamente una dura batalla contra la enfermedad llamada cáncer que arrebata las esperanzas y la vida a personas de todas las edades, sexo, escalas sociales, culturas, nivel educativo e ideologías.