Nación

Caso Banaico no prescribirá, fiscalía


La fiscal primera Anticorrupción, Cecilia López, retó ayer a los abogados defensores de los directivos del liquidado Banco Agroindustrial y Comercial de Panamá (BANAICO) a que vayan a juicio para demostrar si sus clientes son inocentes y aseguró que este caso no ha prescrito.
Precisó que existen decisiones del Juzgado Decimosegundo de Circuito y del Segundo Tribunal de Justicia que certifican la no prescripción de los delitos presuntamente cometidos por Manuel Salvador Morales, Bruno Bemporad, Maritza de Mattaden e Irasema Subía como directivos del BANAICO.
Planteó que, no obstante, los abogados defensores en lugar de acudir al juicio de fondo optaron por la presentación del recurso de prescripción que debe ser resuelto por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.
A juicio de la funcionaria de instrucción, el llamamiento a juicio hecho por el juzgado evitó que se produjera la prescripción del proceso, debido a que la decisión del juez suspende este efecto y corre la fecha de caducidad del proceso hasta el año 2006.
Calificó como muy injustas con los cuentahabientes las acciones realizadas por los directivos, ya que se ejecutaron préstamos ficticios y se recibieron depósitos pocos días antes de que se produjera el cierre del BANAICO.
Estimó que dentro de la investigación (de 37 tomos) existen informes de auditoría que establecen la existencia de préstamos irrecuperables por un monto de B/.46 millones.
"Yo no pensaba quedarme mucho tiempo acá. El tiempo pasa rápido", afirmó y de inmediato nos confió la triste noticia que había recibido hacía apenas unos días. Desde su partida no perdió comunicación con Cartagena y es que allá "está parte de mi vida, mi familia".
Es así como una tarde, una llamada cambió el rumbo de sus días. Jesús fue informado de que estaba "en la lista". Y es que la violencia en el vecino país acabó con los sueños, la esperanza y hasta el propio respeto por la vida. Tan es así que los sicarios y bandoleros dejan su marca en las paredes de los pueblos como advertencia de lo que ocurrirá pronto.
"Imagínese que cerca de mi barrio apareció una lista de varios muchachos, como 15, y poco después dos de ellos murieron y eran sólo unos pela"os". Cuando hace esta descripción su rostro empieza a evidenciar una mezcla de nostalgia y de temor.
En principio, este maestro de los chacos optó por cargar solo con la desventura de la que ahora era víctima. "Yo prefiero que esto no salga porque correría peligro y estoy viendo qué hago en la embajada".
Así lo haríamos. Había mucho que revelar sobre la trayectoria de Jesús, sus altibajos en una zona de conflictos y actos vandálicos, eso merecía despliegue.
"Bueno, creo que puede decirse lo de la lista para que la gente sepa lo que sucede allá. Yo sé que usted sabrá como ponerlo con "palabras educadas"", aceptó unos días después, cuando aún esperaba una respuesta de la Oficina para la Atención de Refugiados (ONPAR) con el ánimo de que "me digan que hacer... porque ahora no sé"...
"Todos en mi familia somos cristianos y yo no tengo a dónde ir porque si regreso de seguro me matan. Y lo peor es que allá en mi barrio yo sólo hago esto mismo con fuego; más nada... no ando en drogas o bandas, sólo vivo para mi familia", insistió y en esta ocasión sus ojos intentaban no dejar escapar las lágrimas que cada vez estaban más cerca.
A pesar de las eventualidades, dice amar su tierra en la que se levantó poco a poco. Según nos explicó, en Cartagena "la gente es muy penosa, decían que yo estaba loco cuando me atreví a hacer esto".
Como acá, si en "Panamá llueve en Colombia no escampa", por lo que un día, luego de haber dedicado buen tiempo al karate, le vino a la mente una innovación que le serviría de sustento.
Es así como se hizo de un estilo propio con el fuego. "Los primeros días me quemaba los vellos y hasta las pestañas, así que practiqué y practiqué hasta lograrlo".
Luego de unos tres meses Jesús estaba en la calle. "Me costaba porque después de haber tenido mi propio restaurante y que la gente lo supiera ahora me verían haciendo esto. Pero no me importó, tenía que ganarme algo".
Al llegar a Panamá Jesús mantuvo aquel ímpetu. De hecho "aquí no conocía a la gente, así que decidí hacer lo mismo". Y es que esta práctica requiere no sólo de habilidad, sino también una combinación de aritmética, dominio y hasta carisma y este cartagenero ha sabido mezclarlos todos como su más famosa receta de cocina con un ingrediente adicional: el aplomo.
"Los semáforos duran unos 90 segundos, yo sé entonces que debo dedicarle unos 50 al show y el resto para poder hacer el recorrido (vehículo por vehículo) para ganarme algo", explica.
Para este momento de la entrevista Jesús ya había echado a su maletita donde llevaba los chacos, la tristeza de su futuro incierto, prefería revelar detalles de su destreza, que refuerza con dos horas diarias de práctica y que dijo estar dispuesto a compartir con otros panameños que quieran aprender.
"Me gusta tu demencia", "ta" pretty", "oye ta" bueno eso", son algunos de los elogios que ha logrado arrancar el acróbata al público capitalino, que en ocasiones ha optado por transitar más de una vez por esa vía sólo para verlo.
"Siempre me gustó la cocina", reitera por lo que por muchos años anduvo de restaurante en restaurante de la costa "aprendiendo de todo un poco".
De mesero pronto llegó a ser administrador, luego de ganarle el prestigio a otro local, gracias a sus recetas y su modo particular de anunciarse. "La gente llegaba y me pedía mis platos porque les explicaba todo lo que llevaban y eso gustó mucho".
Sus penas en los negocios no encontraron refugio ni siquiera en el amor. "No me fue muy bien". Y entre una y otra cosa, Jesús salió de Medellín por donde anduvo casi siete años ganando lo necesario para sobrevivir y en agosto del año pasado sus dotes como chef cedieron ante la falta de recursos y dieron paso a las acrobacias "calientes, con fuego y mucho arte".
Aunque hoy su astucia y creatividad han sido poco en un país en el que la violencia sin cuartel parece gobernar a sus anchas, Jesús no pierde las esperanzas de volver "porque esa es mi tierra y la adoro".
Y mientras se despedía aprovechó para aclarar: "El ambiente no me ha dejado prosperar pero tengo muchas ganas... eso sobra" y rápidamente nos recomendó su filete de pargo a la tosquera que va sudado en leche de coco con tomate, cebolla pimentón y vino blanco... "ah y no olvide su toquecito de pimienta"...


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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