Lo último que se sabrá en el crimen del cónsul Manuel Ciérvide Lacayo, ocurrido la semana pasada, es la verdad. Y ello se constata por la guerra de contradicciones que han desatado las autoridades de la Policía Técnica Judicial (PTJ), el supuesto testigo del hecho y el principal sospechoso.
Ayer, y en las propias instalaciones de la PTJ, Daniel Julio, el llamado testigo clave en el "caso Ciérvide", volvió a reiterar que fue coaccionado por funcionarios de esta entidad para señalar a Ricardo Hines y Alexander Justiniani como responsables de haberle propinado al diplomático panameño los disparos que acabaron con su vida.
Pero un nuevo ingrediente se añade a este drama, luego que Justiniani, a quien las autoridades policiales buscan desesperadamente, declaró en la clandestinidad que el testigo de la PTJ trabajó en su casa por varios años.
"Es un muchacho que cualquiera lo puede manipular... es un muchacho de lento aprendizaje que cualquiera puede agarrarlo y manipularlo", dijo Justiniani a TVN-Noticias, no sin antes acotar que no piensa entregarse a las autoridades debido a la falta de garantías.
La PTJ, a través de un comunicado, manifestó que luego de los últimos acontecimientos se ordenó dos investigaciones: una de tipo penal y otra para determinar si Julio fue coaccionado por miembros de esa institución al momento de hacer su declaración, o si ha incurrido en el delito de perjurio.
La entidad aclaró que, según consta en sus documentos, fue Daniel Julio quien hizo el primer contacto con esta delegación, además de que en sus declaraciones hubo muchos detalles minuciosos y concordantes en la descripción de vehículos, apodos y lugares, además de descripción de rostros y contexturas físicas.
La nota de prensa de la PTJ expresa también que el testigo, en sus últimas diligencias ante esa entidad, expuso que fue visitado por sujetos vinculados a las personas que él identificó dentro de las sumarias que se estaban realizando.
No obstante, para Ediberto Vásquez, abogado de Ricardo Hines, único detenido en este caso, desde un principio los delegados de la Dirección de Homicidio incurrieron en una serie de anomalías cuando tomaron declaración a Daniel Julio.
Detalló que al llenar la forma de declaración, el funcionario no colocó el nombre completo del testigo, además que varió el último número de la cédula de identidad, el lugar de nacimiento y donde trabajaba, y la actual residencia.
"El funcionario de la PTJ que recibió esta declaración no cumplió en ningún momento con ninguna norma del Código Judicial, y lo más triste señores periodistas, es que han puesto a declarar a una persona que no sabe leer ni escribir y no dejaron esclarecida esa situación en la presente declaración", expuso Vásquez.