Washington.- El asesinato todavía no esclarecido de un soldado estadunidense, que afectó las relaciones entre Washington y Panamá desde que el episodio ocurrió en junio de 1992, ha surgido como un serio obstáculo a la asistencia del presidente Bill Clinton a la ceremonia del traspaso del Canal a fin de este año.
Fuentes oficiales afirmaron que el problema se agudizó con la reciente elección a la Asamblea Legislativa de Pedro Miguel González, un joven político del actual partido gobernante y quien fuera señalado como el principal sospechoso.
Aunque una corte panameña lo encontró inocente, el gobierno de Estados Unidos tiene una orden de captura pendiente contra González porque sostiene que "hay pruebas contundentes de que es el culpable", según un portavoz del departamento de Estado.
González, hijo del actual presidente de la Asamblea Legislativa y uno de los líderes más prominentes del Partido Revolucionario Democrático (PRD) , volvió a ser noticia la pasada semana al denunciar al gobierno de Estados Unidos de estar conspirando para secuestrarlo.
Tanto el departamento de Estado como Simón Ferro, el embajador de Estados Unidos en Panamá, rechazaron el alegato como una "fantasía grotesca". Ferro, invocando la vieja tesis griega y freudiana de que cada fantasía tiene un significado subjetivo, opinó que González revelaba así "su mala conciencia".
"No hay duda que el caso aún no resuelto de la muerte del soldado Zak Hernández influye en la decisión que tomará la Casa Blanca en determinar qué nivel de representación deberá enviar a las ceremonias de transferencia del Canal," declaró un alto funcionario al corresponsal de