Ante una multitud que no paraba de aplaudir y vitorearlo, el candidato presidencial de Patria Nueva, Martín Torrijos, advirtió a sus copartidarios su firme determinación de no permitir la corrupción y castigar a los sinvergüenzas.
"El que roba que se atenga a las consecuencias", sentenció Torrijos, mientras que la entusiasmada multitud coreaba repetidamente su nombre y enarbolaba las banderas de los partidos Revolucionario Democrático (PRD) y Popular (PP).
En el mismo sitio histórico que fue testigo de las concentraciones convocadas por su padre, el general Omar Torrijos Herrera, Martín fue enérgico al señalar que "jamás admitirá que Panamá está condenada a vivir entre la corrupción" y advirtió que quienquiera aprovecharse de su futuro gobierno para robar, será sancionado "venga de donde venga" y que no encubrirá a "nadie en sus sinvergüenzuras".
Enfatizó que con el ejemplo que impondrá como presidente de la República, Panamá le ganará la batalla a la corrupción.
Precisó que cumplió con su promesa de desarrollar una campaña limpia y sin insultos, porque ninguno de sus adversarios ha escuchado de él una ofensa personal, pero pidió disculpas en caso que alguien se haya sentido ofendido en determinado momento.
Sin embargo, reconoció que durante estos años ha denunciado la corrupción, la incapacidad, los desmanes, el nepotismo y resaltó que en su campaña nadie se ha disfrazado de oposición a última hora o tenido cargos en el Gobierno, como sí sucede con el resto de las nóminas.
Torrijos, en cambio, denunció que él fue víctima de una campaña "indigna y perversa" en la que no tuvieron "reparo en mancillar mi honor, ni el de mi familia, hasta la paz de los sepulcros" para denigrarlos.
Torrijos dijo a sus miles de seguidores que le hierve la sangre y ha tenido ganas de contestarle o de recordarle a sus adversarios el "rabo de paja que tienen", pero no lo hizo en respeto al compromiso con el pueblo panameño de realizar una campaña limpia.
Pero este domingo, el pueblo le contestará, ya que por cada mentira habrá un voto por la verdad; por cada ofensa, un voto por el respeto y por cada calumnia un voto por la decencia, esa "será nuestra respuesta", recalcó.
En presencia de su madre Xenia Espino, de su esposa Vivian Fernández y sus tres pequeños hijos, Torrijos dijo que este domingo el pueblo panameño demostrará que "Sí se puede" ganar la Presidencia de la República aunque una persona no haya heredado fortuna como lo han hecho ver sus adversarios.
Mientras las cámaras de televisión enfocaban a su madre, Torrijos dijo que los adversarios se metieron en su vida privada y hasta han querido ofenderlo festinando el hecho de que es un hijo fuera del matrimonio.
"Sí es verdad, es verdad, no nací en el hogar perfecto", reconoció Torrijos, mientras informaba a sus detractores que si quieren elementos adicionales para festinar deben saber que como su madre tenía que trabajar, sus abuelos maternos ayudaron en su crianza, por lo cual siempre les estará agradecido.
Enfatizó que no se avergüenza de sus abuelos, de su madre Xenia, ni su padre, el general Omar Torrijos Herrera, frase que fue seguida de una larga ovación en solidaridad y reconocimiento al candidato.
Martín señaló que a pesar de lo malo que ha sido este gobierno, su objetivo no es derrotar al Partido Arnulfista, sino derrotar a la pobreza, la delincuencia y la corrupción, así como mejorar la educación y ampliar la cobertura de salud a los panameños.
Torrijos dijo que más que un cierre de campaña, la manifestación es el nacimiento de la patria nueva y los últimos minutos de la pesadilla que "hemos padecido durante cinco interminables años".
Resaltó que su cierre de campaña se diferencia del registrado el domingo pasado cuando zarpó de esta plaza "El Titanic para naufragar con todos los políticos de este gobierno" que iban con caras largas y aburridas con la derrota marcada en sus frentes.
Vaticinó que estos políticos naufragarán el 2 de mayo cuando el pueblo panameño los hunda con una gigantesca ola de votos como nunca antes se había visto en la historia panameña y agregó que si esto fuera un partido de béisbol, a estas alturas del partido, ni Mariano Rivera los salvaría.
Dejó entrever que el oficialismo anda por todos los rincones del país tratando de alquilar o comprar cédulas para impedir el voto a su favor, pero al mismo tiempo se mostró seguro que nadie va a cambiar la esperanza de su futuro por "unos dólares el día de las elecciones", porque la "dignidad del panameño no tiene precio".
Torrijos dijo que en que la Plaza 5 de Mayo había "mucho más que carne y hueso", pues se encontraba un pueblo motivado y comprometido que siente que ya puede tocar el futuro y que está decidido a recuperar la esperanza.
Hizo referencia a la competencia democrática interna para lograr su postulación, señalando que no tuvo un "hada madrina" que lo protegiera y le regalara la nominación y tampoco tuvo un padrino dueño de un partido.
Pidió a sus seguidores votar temprano y en plancha, ya sea para los candidatos del PRD o del PP para garantizar una Asamblea Legislativa que le permita implementar las transformaciones que el país necesita.
En tanto, el joven empresario candidato a la primera vicepresidencia Samuel Lewis Navarro, en una breve intervención, expuso el compromiso a la reconstrucción de la nueva patria devolviendo a todos los panameños la confianza en sus gobernantes y la esperanza de mejores días.
Elogió la conducción de Torrijos a lo interno del PRD convirtiéndole en un colectivo moderno, dinámico y en un ejemplo de democracia para Panamá y toda América Latina.
Destacó que con Martín Torrijos los panameños, que han visto frustradas sus esperanzas y anhelos, tendrán la posibilidad de un mejor futuro sin odios y sin rencores.