Aunque parezca increíble, los pobladores de La Chorrera tienen que empezar a ahorrar para poder darle sepultura a sus seres queridos en los dos cementerios privados que hay en el distrito.
Luego de que se confirmó que no hay espacio en el cementerio municipal, se presentó como alternativa usar otros camposantos rurales, pero para sorpresa de muchos, esas opciones son a corto plazo, porque también están repletos.
Este lugar tiene una extensión de mil 500 metros y en el mismo no existe, desde hace años, espacio para fosas; la opción es construir bóvedas de varios niveles.
Según Diomedes Cañizales, representante de este sector, hace tres años intentó comprar una hectárea de terreno privado, pero los dueños se negaron a ello.
El estado del actual cementerio es desastroso, existen tumbas sin cruces ni otra forma de identificar a quien fue sepultado. Esto ha provocado que al abrir un espacio, supuestamente vacío, se encuentren restos de alguna persona sepultada años antes.
Curiosamente, en este camposanto solo pueden ser sepultados quienes en vida residieron en el corregimiento; además, no se exige ningún tipo de pago.
Una situación más crítica se registra en el cementerio de El Espino donde ya no se permiten nuevos entierros en fosas, sino en las pocas bóvedas que existen y que son principalmente familiares.
Mientras, en el campo- santo de Potrero Grande, en El Coco, está igualmente próximo a quedar copado.