Contrario a lo que se dice y piensa sobre el panameño descuidado y "poco importa", los residentes del corregimiento de Ancón han comprendido que preservar los bosques y animales de la Cuenca del Canal es tan importante como cuidar la seguridad de sus propias viviendas, por lo menos eso demuestran con el programa Centinelas del Canal.
El programa es una iniciativa de la Junta Comunal de Ancón que, mediante una serie de proyectos ambientales y sociales, pretende instruir a quienes viven y se han mudado a la comunidad sobre la importancia del lugar en que residen y su ecosistema.
Para Lourdes Hinkson, quien trabaja en la Junta Comunal, el programa de Los Centinelas abarca a quienes viven en este corregimiento "porque todos están comprometidos a salvaguardar las áreas que habitan".
Hinkson señaló que el corregimiento de Ancón es el pulmón de la ciudad, y por su cercanía a las riberas del Canal y posición geográfica, es preciso proteger tanto su flora como su fauna.
Se explicó que los funcionarios de la Junta Comunal tienen bajo su responsabilidad identificar los lugares donde sobreviven los animales silvestres, que algunas veces son vistos en áreas residenciales y comunicárselo a los vecinos, a través de una valla publicitaria o con volantes, pues lo importante que es respetar estas especies.
Añade la funcionaria que el programa de Centinelas del Canal se ha dividido en distintos planes, como el proyecto ecológico que se desarrolla con los estudiantes graduandos del colegio Saint Mary, y que se espera continúe en los próximos años no como un plan piloto, sino como un programa formal en las demás escuelas de la ciudad capital.
Bajo el nombre de Los Centinelas los funcionarios de la Junta han denominado a cada uno de los proyectos que realizan, lo cual explica un programa de Centinelas Ecológicos y otro social, según explicó Hinkson.
Cada sector del corregimiento cuenta con un funcionario encargado de servir como emisor y puente entre la comunidad y la Junta Comunal, por lo cual se conocen los problemas y se buscan soluciones.
Una de las dificultades que afrontan los residentes de Ancón, según Hinkson, es que a muchos no se les ha podido dar la opción de compra, ya que la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), "está vendiendo a precios muy caros".
La funcionaria afirmó que lamentablemente varias de estas personas "tienen sus raíces en la comunidad" pero no pueden pagar el canon de arrendamiento que les impone la ARI.
Añadió que en Pedro Miguel hay calles deshabitadas, ya que por ley nadie puede habitar cerca de las riberas del Canal, y que en Gamboa prácticamente no vive nadie porque han tenido que ser reubicados.
Otro problema que afronta el corregimiento es que se le han unido las comunidades de Kuna Nega y Valle de San Isidro, ubicadas en el sector de Mocambo, las que poseen escasos recursos y no cuentan con el servicio de agua potable.