El avance de la globalización amenaza con hacer desaparecer los 38 billones de dólares del centro bancario panameño, debido a que el sistema ha quedado obsoleto y ha perdido las ventajas competitivas con las que surgió en los años 70, según publicó recientemente Financial Times.
Según la publicación, el uso del dólar en Panamá, la ausencia de impuestos sobre operaciones internacionales, controles de capital y la situación política relativamente estable, convirtió al centro bancario en la base perfecta para penetrar las economías cerradas de Latinoamérica, cuando el centro bancario se organizó en 1971. Sin embargo, a medida que la globalización elimina las barreras económicas, se hacen necesarios algunos cambios debido al avance de los bancos.
Para Celestine Cuq, secretario de la Asociación Bancaria de Panamá, citado por el Financial Times, el régimen de "offshore" panameño, protegido por leyes de secreto bancario, podría desestabilizar el sistema financiero global, además de que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha acusado a Panamá de competencia tributaria desleal.
Esto, según Cuq, ha llevado a serias consecuencias, debido a que cinco países latinoamericanos, incluyendo las tres mayores economías de la región: Brasil, Argentina y México, han cobrado impuestos sobre las transacciones con Panamá. Tributan entre el 30 a 40 % de todos los negocios llevados a cabo por bancos panameños. "Esto nos ha cerrado a esos países. Ahora resulta más eficiente prestar el dinero desde Francia", indicó.
Cuq consideró que la única manera de salvar el centro bancario internacional offshore será gravarlo, y aseveró que, a no ser que cambiemos el régimen fiscal, estos problemas continuarán.
Aseguró además que en los últimos años ningún banco europeo ha llegado al país, sin embargo, tres de los más grandes de los 50 bancos internacionales de Panamá -Chase Manhattan de los Estados Unidos; UBS de Suiza y ABN-Amro de Holanda, se retiraron el año pasado.
En este sentido, Juan Antonio Niño, ex presidente y miembro activo de la Asociación Bancaria de Panamá, manifestó que lo que hay que arreglar no es al centro bancario panameño, el cual funciona bien, sino hacer esfuerzos con esos países que han impuesto esos tributos de forma arbitraria.
Indicó que si se encarecen esas transacciones a través de impuestos, lógicamente esos movimientos internacionales se irán a otros lugares.
"Panamá ha adoptado cambios y no vemos el centro bancario en peligro, por el contrario lo vemos consolidándose producto de las fusiones y las adquisiciones de bancos y deben seguir dándose cambios en la medida en que todo evolucione. No soy tan pesimista como otros banqueros, el centro bancario está bien", resaltó.
Aseveró que la imposición arbitraria de esos países, más que la propia característica del sistema, es lo que está poniendo en riesgo la estabilidad o la permanencia de algunos bancos aquí en Panamá.
Niño, al cuestionársele sobre los cambios que debe ejecutar el sistema bancario panameño, precisó que éstos se están aplicando, sobre todo en materia de supervisión, y enfatizó que los aprobados en la reciente ley bancaria de 1998, no fueron para traer más bancos a Panamá, sino para hacer que los ya existentes estuvieran mejor supervisados.
"Si no han venido más bancos o muy pocos bancos, es simplemente porque la ley está diseñada para hacer un centro bancario más sólido y más fuerte. Además, muchos de los bancos internacionales que estaban aquí han sido comprados por otros fuera de Panamá. Hay tres o cuatro bancos que han desaparecido por las fusiones de la globalización, pero se han fortalecido", recalcó.
Juan Antonio Niño enfatizó que decir que el sistema bancario va a desaparecer, son miedos infundados, "el sistema bancario panameño está dando signos de fortaleza y no de debilidad".
Manifestó que a su juicio, Panamá no necesita otros cambios en el sector, a menos que sean los de negociar con Brasil, México y Argentina, para que se eliminen los impuestos que unilateralmente le están imponiendo a las transacciones financieras panameñas, ante lo cual esperan el respaldo del gobierno.