En nuestro país no se respetan las mínimas medidas que garanticen la seguridad, tal como pudo corroborar Panamá América durante un recorrido por centros comerciales y supermercados.
En estos últimos, la realidad no es muy diferente. Cajas registradoras muy cerca de las entradas, empleados desempacando en pleno mediodía, cuando la clientela aumenta significativamente y pasillos con mostradores de café preparándose (el agua hirviendo) impidiendo la normal circulación. Eso y más se pudo observar en compañía de un bombero que accedió a realizar el recorrido.
Fue precisamente él quien señaló que los bomberos panameños no están preparados en materia de incendios o en otras palabras, no disponemos de "investigadores" de estos siniestros.
Hace unos años, según comentó, un grupo de argentinos viajó a nuestro país para capacitar a un equipo de camisas rojas en materia de investigación de incendios. Estuvo por un mes y medio y descubrió que había mucho por hacer.
Ocurre que el argumento aquel de que la causa primera a la que se atribuyen los fuegos es un "cortocircuito" no siempre es real, al punto que ha llegado a llamársele "turco circuito".
Pero, el problema real radica en que si a los propietarios del negocio incendiado les queda espacio para contratar el servicio de un perito especializado y se descubre que no hubo tal "cortocircuito", cabrían hasta sanciones legales para el bombero que incurrió en la falta.
Significa entonces que "el control debiera ser más profesional, indistintamente de que se gane un sueldo miserable".
Ejemplos de tragedias tenemos varias, sólo falta que recordemos agosto y diciembre del año pasado. Los escenarios Paraguay y Argentina. En el primero un supermercado incendiado dejó como saldo 380 muertos; en el segundo, una discoteca arde en llamas, incinerando prácticamente a unas 175 personas.
En edificios públicos y centros comerciales deberían estar visibles las rutas de evacuación, tener comité de prevención y emergencia, de capacitación, de entrenamiento al usuario del inmueble para una emergencia incluyendo disturbios generados por los propios usuarios, entre otras medidas de seguridad.