Maribel Cuervo de Paredes aseguró que el panameño es cobarde porque le ha faltado valor para denunciar, con nombre y apellido, a quienes abusan todos los días de los ciudadanos y a los que lucran de la opinión pública fomentando la mentira y la demagogia.
Los planteamientos de Cuervo de Paredes se dieron en el marco del panel "Las prácticas políticas en Panamá", organizado por el Instituto Latinoamericanos de Estudios Avanzados (ILDEA).
Agregó que Panamá se ha caracterizado en los últimos años por un deterioro social, que es auspiciado por la asfixiante mediocridad pública y privada, la corrupción, la mentira, el juega vivo, "nuestra indiferencia" y la falta de solidaridad. Por ello se preguntó "¿qué nos pasa? ¿por qué decimos querer un país distinto pero nuestra conducta es la antítesis de lo que deseamos?".
A juicio de la expositora, el panameño vive transando, negociando y aniquilando, en nombre de la gobernabilidad, principios y valores. Acepta la mediocridad como una justificación que lo exonera de la responsabilidad de comprometerse con la excelencia.
Evita someter sus actuaciones al discernimiento ético para salvarse del juicio público o la condena moral correspondiente, prefiere coartar los valores, transmutarlos y constituirse en complaciente actor del arte de negociar, siempre de primero y con amplia ventaja, sus intereses, verbigracia remuneración, privilegios, comodidades, prebendas, oportunidades, licitaciones.
Cuestiona "¿por qué no nos hemos revelado contra los que nos venden los moldes y michas de pan llenas de aire, los bloques de cemento sin las medidas estándares, los libros y útiles escolares más caros, la gasolina por arriba de los precios internacionales? ¿Por qué pagamos los cilindros de gas más caros, aceptamos las medicinas caras y permitimos que nos cobran la luz que les da la gana?"
Agrega que la medida a seguir por la sociedad civil es, necesariamente, una decisión personal y ciudadana, sin embargo, la reflexión debe "conducirnos a plantearnos un cambio de actitud", una reforma propia cuyo eje sea un compromiso íntimo con la defensa y cumplimiento de valores universales e inmutables como la igualdad, la verdad, la justicia y la ética, ante todo.
Los panameños tienen un desafío concreto: gestar una transformación social productiva, donde su efectividad sea resultado de la equidad y la justicia, que incluya buscar la democratización política y eliminar la cosmética participación ciudadana de hoy, esa convocada cada 5 años para elegir "poquitos buenos y muchos malos" y que lleve al pueblo, al discernimiento cívico que le permita identificar la mentira, la falacia y los intereses bastardos de los políticos en campaña, sustentó Cuervo de Paredes durante su intervención.
Para ello, agrega, es fundamental la educación ciudadana, que debe llevarse de forma real y práctica a "nuestras propias vidas".
Destacó que es necesario que la comunidad se sensibilice frente al prójimo y lejos de avergonzarse por sus sentimientos, debe llevarlos al servicio de la paz, la armonía, la valentía, jurarle en un compromiso íntimo, a la Patria, honrarla cada día con acciones permanentes de justicia, igualdad y ética.
Cuervo de Paredes destacó la importancia de los medios de comunicación como guardianes de las libertades y de la transparencia en la sociedad.
Indicó que los ciudadanos deben hacerse eco de las denuncias de corrupción y malas prácticas que publican los medios, para presionar a los responsables de dirigir el país para que investiguen.