Mientras que en Colombia, la fiscalía encontró que la empresa de David Murcia Guzmán llevaba una doble contabilidad en sus libros; en Panamá, momentos después de la captura y extradición del magnate colombiano, se allanaron y cerraron todas las sucursales de la Comercializadora DMG, y quedaron al menos 20 mil ahorristas en el limbo porque ni los gerentes de las sucursales, ni la Procuraduría ni la Superintendencia de Bancos explicaron cómo se les devolverá el dinero a los inversionistas, muchos de los cuales tienen en su poder bonos canjeables que no saben si los pueden hacer efectivo.