LOS DOS cadáveres encontrados en Bajo del Jobo, San Carlos, corresponden a los chiricanos Rolando Antón Rivera, de 40 años y Ludovino González, de 42.
Rolando se dedicaba a manejar un bus de la ruta David- Frontera, mientras que Ludovino trabajaba en su finca, de donde sacaba plátanos para vender en la capital.
El director del Instituto de Medicina Legal, José Vicente Pachar, indicó que cada uno de los cuerpos presentaba un impacto de bala en la parte superior derecha de la cabeza.
Un diente de oro, una protesis dental y un dije de oro fueron los elementos que ayudaron a los familiares a identificar a las víctimas.
Los cuerpos se encontraban en ropa interior, esposados en las muñecas y enterrados superficialmente, el mal olor que provenía del lugar de los hechos alertó a un campesino que llamó a las autoridades.
Las víctimas habían sido reportadas como desaparecidas en la sede de la Policía Técnica Judicial (PTJ) de David, el pasado 29 de junio, por lo que familiares se acercaron ayer a la Morgue Judicial para hacer el reconocimiento de los cuerpos.
Hoy serán enterrados en los cementerios de Santa Marta y Puerto Armuelles.
Las familias de ambos se mostraron consternadas y dijeron que habían salido Chiriquí la noche del jueves en un carro alquilado.
Con evidente dolor en el rostro, el señor, Ludovino González, padre de una de las víctimas manifestó su total tristeza. "Solo sabemos lo que vemos y oímos en las noticias, pero no sabemos más nada, solo que mi hijo era bueno".
Aunque Rolando era del pueblo fronterizo de Celmira en el distrito de Bugaba, residía junto a su esposa e hijo en la comunidad de San Carlos de David, por su parte, Ludovino, era esposo de la ex edil Idalia Vega, con quien vivía en El Palmar de Puerto Armuelles.
Coincidencia fatal
Al parecer el crimen se perpetró en el lugar donde se ubicaron los cuerpos, ya que se hallaron casquillos de bala.