Washington.- Colombia y seis de sus vecinos se reunirán hoy en Quebec con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a fin de conocer las ideas de éste sobre el Plan Colombia, y discutir una contrapropuesta latinoamericana para la lucha antidrogas.
Bush se reunirá con los líderes de la Comunidad Andina, conformada por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, y los presidentes Mireya Moscoso de Panamá y Fernando Henrique Cardoso de Brasil, para discutir el impacto regional del Plan Colombia.
Como ya adelantara este periódico, el encuentro se realizará esta tarde antes de la ceremonia de apertura la III Cumbre de las Américas que se celebra en Quebec, ciudad francoparlante que ha asumido el aspecto de un campo armado por las medidas de seguridad adoptadas para contener las protestas de grupos de protesta, ya sea porque se oponen a la "globalización económica" o para protestar por la política ambiental del gobierno de Bush. La necesidad de definir una postura andina en relación con una estrategia regional contra las drogas fue considerado cuando los presidentes del área andina se dieron cita en Cartagena a comienzos de la semana, faltando sólo la presidenta Moscoso. Su propósito fue definir una posición común sobre el Acuerdo de Preferencias Andinas (ATPA) y replantear los problemas que se han suscitado alrededor del Plan Colombia.
Fuentes diplomáticas en esta capital precisaron que la idea de darle vida a una estrategia de cooperación andina contra el narcotráfico avanza con paso firme, especialmente después de que los ministros de Relaciones Exteriores discutieran el tema, en Lima, en marzo pasado.
No obstante, el plato fuerte de la conferencia, según el presidente Bush, será la discusión sobre la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y maneras de usarlo para reforzar la democracia. Durante el discurso, que pronunció en la OEA en vísperas de su partida mañana para Quebec, Bush, prometió que intensificará los esfuerzos para obtener el "fastrack", es decir, la autoridad que necesita para negociar acuerdos comerciales que concreten el ALCA para enero del 2005.
"Ahora estamos trabajando activamente con el Congreso en una estrategia para aprobar la legislación que me otorgue la autoridad de promoción comercial. Intensificaremos este esfuerzo cuando regrese de Quebec y confío en que tendremos éxito", dijo Bush.
Sin embargo, más allá de la buena voluntad de Bush, cada vez más son las voces estadounidenses que se escuchan en Washington en contra del ALCA, la zona de libre comercio hemisférica.
En vísperas de la Cumbre, las críticas no sólo provienen del Congreso, donde los demócratas se resisten a firmar acuerdos de libre comercio que no incluyan cláusulas para defender el medio ambiente y las condiciones laborales, sino también de economistas que piensan que el mercado hemisférico es demasiado pequeño para una economía como la de Estados Unidos y que en el toma y da comercial, los ganadores serán los países latinoamericanos y no Washington.
Un largo artículo de Paul Blustein publicado en la sección "Business" del Washington Post el domingo pasado incluye cifras que ilustran el tipo de preocupación que existe entre los críticos. Mientras que Estados Unidos exporta anualmente a los países del Pacífico 203 mil millones de dólares, a Europa 187 mil millones de dólares, a Canadá 179 mil millones de dólares y a México 112 millones de dólares, las exportaciones hacia toda América del Sur y Central representan solamente 59 mil millones de dólares.Frente a estas cifras, Alan Tonelson, un investigador del US Business and Industry Council, piensa que el ALCA es para Estados Unidos sólo un espejismo y Bush se equivoca al pensar que el comercio con América Latina puede estimular el crecimiento económico estadounidense, que actualmente está padeciendo una abrupta desaceleración.
Tonelson piensa que Brasil se equivoca rotundamente al oponerse al ALCA, porque -según él- está demostrado que cada vez que Washington firmó un acuerdo comercial con Canadá y México, o con China, eso aumentó el déficit comercial que Estados Unidos ya tenía con los países firmantes antes del acuerdo. "A Brasil le conviene el ALCA mucho más que a Estados Unidos", aseguró Tonelson.
En una nota publicada ayer en el Washington Post, Tonelson asevera: "El tipo de acuerdo comercial hemisférico que quiere Bush sólo perpetuará la estrategia que alienta la exportación neta de puestos de trabajos bien pagados mientras que asume que una mano laboral estadounidense de bajos salarios puede seguir importando y consumiendo bienes a niveles récords. La magnitud de la desacelaración actual indica que esta estrategia es insostenible".
Según Tonelson, si Bush desea reforzar el crecimiento de la economía y de los ingresos de Estados Unidos, tendría que concentrarse en abrir los mercados de Europa y de Japón donde, según él, los consumidores tienen dinero para gastar.
Pese a las críticas, Bush sigue determinado en que el ALCA pase de la teoría a la realidad. Según él, el libre comercio aumentará el bienestar del hemisferio y consecuentemente el de Estados Unidos.
Más aún, en camino hacia Quebec, Bush ha hecho todo lo posible para demostrara que su interés por la región es sincero. Bush llegará a Quebec luego de haber recibido a siete presidentes latinoamericanos y ayer se tomó el trabajo de ir hasta la OEA no sólo para hablar del importante rol que esta organización debe desempeñar en la defensa de la democracia en el hemisferio y para reafirmar su compromiso con el libre comercio.