Ella, a pesar de aparentar ser una niña normal, está sometida a una sonda que inicialmente iba a colocarse por un período tres meses y ya lleva casi cuatro años aferrada a ella.
Según cuenta Deisy Beitía, su madre, a raíz de las operaciones Laura Milagros ha tenido muchas complicaciones en la salud, a pesar de aparentar ser una niña normal.
Y es que a raíz de las operaciones infructuosas, la niña ahora presenta problemas auditivos, visuales y cardiacos, que con el pasar del tiempo se complican más.
"Desde que se comenzó a operar se fue complicando, y lo peor es que ninguno de los especialistas que la han atendido ha sabido dar con la solución para mi pequeña", expresó con amargura.
Necesita una cirugía para poder tener una vida normal, como cualquier otra niña de su edad.
Los familiares y amigos de Laura Milagros no pierden las esperanzas de que la pequeña se recupere totalmente y deje a un lado la sonda que necesita para hacer sus necesidades.
Ella viajó desde Los Santos hasta el muelle 6 del Puerto de Cristóbal, en Colón, para hacerse una serie de exámenes en el Barco Hospital Comfort proveniente de Estados Unidos, en busca de una solución.
Viajó allá por recomendación de Melissa, quien para la madre de Laura Milagros, se ha convertido en el ángel guardián de su pequeña.
Ella le aviso de la gira de ayuda humanitaria que estaría realizando la embarcación estadounidense en Panamá y no dudo en llevar a la niña.
Melissa contó que ella ha visto como le han tratado de hacer tantos tratamientos que no han dado resultados, y por ello les aviso a los familiares para que la llevaran en busca de nuevas esperanzas.
Durante la estadía de Laura Milagros en el Comfort, los especialistas le realizaron exámenes.
Una vez se tengan los resultados, estos serán trasladados hasta Miami, en donde posteriormente será intervenida la niña.
"Ahora sólo nos queda seguir confiando en Dios, para que puedan operar rápidamente a mi hija", puntualizó la madre con la esperanza reflejada en su rostro.
El barco Comfort inició su recorrido por la región latinoamericana el 20 de julio en Belice, y tendrá un período de cuatro mes antes de su retorno a Estados Unidos.
Luego de culminar su misión en Panamá se dirigirá a El Salvador, Nicaragua, Perú, Colombia, Ecuador, Surinam, Trinidad y Tobago, Guyana y Haití, en donde finaliza el recorrido.
Una vez culminada la misión de este buque de ayuda comunitaria, los más de 250 especialistas se trasladarán a los hospitales de Maryland y Virginia, en donde atienden originalmente.
En Guatemala, se atendieron unas 23 mil personas, y esperan atender en Panamá el mismo número de pacientes.
La nave tiene una dimensión de 300 metros de largo por 32.3 de ancho y una velocidad de 15 nudos.
Cuenta con 12 quirófanos y posee la capacidad de realizar operaciones biomédicas.