Esta vez fueron muy pocos los asistentes al acto que daba la apertura de la Segunda Legislatura, los más allegados a la presidencia de turno fueron los presentes.
Un vestuario serio predominó durante el acto. Las damas más sobresalientes fueron Susana Richa de Torrijos, Balbina Herrera, Esmeralda Arosemena de Troitiño, las hijas del actual presidente de la Asamblea Nacional; doña Inés de Castillo, su esposa.
Un tanto más conservadora y de pantalón, vistió la procuradora Ana Matilde Gómez, mientras que la presidenta de la Corte, Graciela Dixon, apareció de tono crema con negro.
Entre los varones invitados se notó un buen gusto por las corbatas, como la del alcalde capitalino Juan Carlos Navarro, el diputado Rogelio Paredes y la del presidente Martín Torrijos.
Quienes posaron para las cámaras fueron las miembros de la Asociación de Cónyugues de Diputados de la República de Panamá.
Al arribar el presidente Torrijos al Palacio Justo Arosemena, surgieron unos que otros aplausos.
El evento era coordinado desde tempranas horas por el secretario general de la Asamblea, Carlos Smith, a quien desde las 4: 00 de la tarde se le vio afinar los detalles.
Las expectativas durante el discurso del Presidente y los anuncios de temas de interés nacional mantuvieron a diputados de gobierno y oposición pendientes desde las 7: 30 de la noche.
Mientras unos leían la mini Constitución Nacional color roja que fue obsequiada por la Asamblea, diputados, ministros y algunos invitados tomaban apuntes de cada palabra que pronunciaba el mandatario de la Nación.
El diputado José Blandón miraba atento un libro, José Luis Varela tomaba apuntes de lo dicho por Torrijos. Amontonados en una esquina, se mantuvieron un grupo de asesores que decidieron no estar en las gradas para estar más cerca de las altas personalidades del gobierno.
Mientras Torrijos enviaba su mensaje de Gobierno un tanto lento, gu iado por un telepronter desde las gradas donde se mantenían los periodistas, en varias ocasiones los copartidarios, invitados especiales y los pocos simpatizantes que participaron del acto le aplaudieron, no con la euforia que se ha registrado ocasiones anteriores.
Pero ya más cerca de Torrijos y bastante emocionado se encontraba el ministro de Salud, Camilo Alleyne, quien si aplaudió con mucha energía, ante las miradas serias de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, los Procuradores de la Nación y la Administración, y los del Tribunal Electoral, quienes al final saludaron al mandatario de la Nación.