Nación

¿Cómo tomamos las amenazas de Castaño?


A Omar Torrijos le podrán seguir echando todo el plomo que quieran, que los muertos no se defienden, pero es innegable que con él, Panamá durmió con sus fronteras seguras. Su habilidad para preservar el país de los fuegos que ya existían entre el Darién y Colombia, son extraordinarios. Alfonso López Michelsen lo único que le echó en cara se resume así: "Torrijos, aunque sea hijo de colombiano, por favor avíseme cuando quiera venir a echar una bailadita en El Cauca, que me mete usted en líos diplomáticos hasta a las gobernadoras (una gobernadora casi es destituida por agasajar al general)". Así, tan sin permiso, en esa especie de informalidad irresponsable, Torrijos selló un método diplomático directo, que lo hizo hablar con los generales colombianos, el gobierno, las guerrillas, en una constante supervisión del área. "Hay que cuidar los países con los que dormimos", decía, en alusión que se extendía a la frontera con Costa Rica.
Hasta los enemigos políticos más recalcitrantes, entre ellos connotados hombres de negocios con intereses en Zona Libre y por tanto en los "contrabandos formalizados" de mercancías hacia Colombia, tuvieron sus intereses salvaguardados. "Aquí el que no es colombiano tiene un embarrado", solía decir el general.
LAS "SUPERVISIONES" DE NORIEGA
Con Manuel Antonio Noriega la influencia de Panamá en el área no disminuyó. Al contrario creció muchísimo. Pero derivada hacia el mundo tenebroso de las drogas. El laboratorio de cocaína, con los tanques de éter etílico almacenados a su alrededor, que un "oficial desautorizado" de las Fuerzas de Defensa allanó, pusieron ante nosotros (los altos oficiales), y ante el país la evidencia dramática de un negociado oficializado, escandaloso, donde la cocaína caminaba a paso veloz hacia Chepo, en una agricultura muy próspera, y muy conocida en los radares y aviones de los norteamericanos acantonados en Panamá. Pero el muy leal amigo del narcodictador "Bill" Cassey, flamante director de la C.I.A., se ocupaba de silenciar las voces que en el States Department u otras agencias se quejaban en secreto de las veleidades del amo de facto de Panamá. "Es muy maleante internacional, un corrupto, pero es nuestro corrupto", debían decir en analogía al Somoza viejo cuando se discutía en Washington si debían recibirlo o no. "Es un H... de tal, pero es nuestro H... de tal", fue la sentencia. Ese aspecto de complicidad de los estamentos de la potencia del Norte, mientras aprovecharon los espionajes múltiples de Noriega, constituyen hoy una razón del cáncer de la frontera, con sus trasiegos de armas y drogas, que nos hacen, según la embajada gringa en Panamá, el mayor túnel del paso masivo de la cocaína y heroína de Colombia hacia el Norte.
¿Y COMO ENCAJAN CARLOS CASTAÑO Y SUS PARAMILITARES?
El ultimátum de Carlos Castaño responde a una sola pata de la mesa. Y las mesas normalmente tienen por lo menos cuatro patas. El hombre nos avisa que nos va a caer a bombazos con sus autodefensas. Dice que nuestros policías hasta parrandean con un tal "Comandante Rigo", enemigo acérrimo de Castaño y sus hombres. Y, por ende, entendámoslo, también del Ejército Regular de Colombia, que siempre ha tenido un brazo extendido con los paramilitares. Al fin de cuentas, cuando los oficiales militares se ven sujetados por las manos de los defensores de los derechos humanos, los hombres de Castaño, les sacan las castañas del fuego, con plena libertad para torturar, sacar ojos y cualquier otro capricho en las leyes, libres, de la guerra irregular.
Ojo por ojo y diente por diente, en esas selvas no hay ningún problema para la Ley del Talión. Castaño va más allá en su carta a nuestras autoridades, y en este punto nos discutiría mucho tales posibilidades: Dice el "Chacal Colombiano" que nuestros policías participen de los botines de los secuestros de las FARC, del trasiego de drogas y armas, además. Y que se toman sus sancochitos con los guerrilleros de Marulanda. Bueno, si Tony Noriega autorizó un campamento, y unas horas después que ordenamos apresar y enjuiciar a una tal "Guille" y una veintena de hombres que lo trabajaban éstos fueron liberados y enviados por vía telefónica por el mandamás hacia Colombia, ¿No podría un oficial o un sargento desplatado y abandonado a su suerte, especialmente si sabe de cosas más grandes a sus ojos, inventar su negocito?... No es desechable, aunque quisiéramos que nos desmientan con realismo. Castaño no debe estar disgustado por esos negocios posibles, sino porque ello compromete más, mucho más, la intimidad supuesta entre nuestros policías y los hombres de las FARC, que presumiblemente se dejan hasta retratar en nuestros caseríos. Pero, más allá, hay otros temas... Antes de meterles el diente, hablemos brevemente de lo que son esos paramilitares o autodefensas, veamos si apretamos el grano de sus orígenes. ¿Quién es Carlos Castaño?... ¿Qué o a quiénes representa?... Difícil saberlo. Hagamos un intento:
¿COMO SURGIERON LAS AUTODEFENSAS?
El propio Castaño, como comandante de campo, se dice, fue motivado por la muerte de su padre y algún hermano por cuenta de las guerrillas de las FARC. Pero, se mencionaron nombres más grandes inicialmente en Colombia, donde todo el dolor y la tragedia tienen un tinte del realismo mágico de Gabo, entre tales nombres el del Senador Héctor Polanías Sánchez "Mano Pola", como uno de los auspiciadores de estas turbas armadas ilegales, para cobrar venganzas de los agravios de las "sanguinarias guerrillas comunistas". La motivación directa de Mano Pola (que hace poco fue secuestrado y liberado) pudo haber sido el asesinato de su muy querido "Jonás", su lugarteniente y hombre de confianza, matado por las guerrillas. Otro nombre, más novelesco aún, es el de don Pablito Escobar Gaviria, hoy espíritu, a quien también le asesinaron un pariente querido años atrás, en el tiempo en que con don Pablo, como lo dijo Ernesto Samper cuando le sacaron en cara las contribuciones que había recibido para la campaña del querido gángster de Antioquia, el expresidente dijo. "¡Quien no se tomó un whisky con Pablo Escobar años atrás, no estaba en nada!" . Pues bien, de estos personajes llenos de poder político y económico se nutrió la base original de estos paramilitares de don Carlos Castaño, quien hoy nos emplaza. "¿Quiénes integran sus columnas armadas?... Los informes que recogemos de colombianos enterados nos dan cuenta de que hay toda una interconexión entre los grupos en conflicto. Veamos. Las guerrillas de las FARC y del ELN reclutan sus combatientes entre adolescentes pobres y sin empleo, principalmente, cuya pobreza los hace vivir como si ya estuvieran muertos, de modo que un oficio, peligroso, con paga, comida, ropa, zapatos, y los trofeos de la guerra, unido todo ello "a ser importante e identificarse gregariamente, actuar con el "esprit de corps", puede significarle mucho más que sus sueños. Estos adolescentes, si no mueren en el intento, en cinco a diez años son combatientes duros de matar, especialistas de la muerte. Y es a partir de este mercado de jornaleros de las armas, que unos y otros se contactan, se entresacan mercenarios, se seducen, y la paga de los paramilitares de Castaño habla según informes, de altos sueldos y de un aparato logístico impresionante. Reclutamiento, además, con todo el conocimiento de la ideología y métodos de sus adversarios. Este hecho del reclutamiento de los adolescentes explica las fotos que muestran las Fuerzas Armadas Colombianas de las bajas que le infringen a las guerrillas, con una lamentable mayoría de cadáveres de gente muy joven, chiquillos algunos.
¿Y QUE HAY DE LAS FUERZAS ARMADAS DE POR ALLA?
Sin duda no confían en nosotros ni para dejarnos custodiando un saco de alacranes. Hemos sido, reconozcámoslo, guabinosos, resbalosos, inconfiables. Dejamos dormir en este lado a cuanto hombre armado pase por allí. Huérfanos de poder y moral, con unas armas que dan risa frente al arsenal tecnológico de guerrilleros y paramilitares con lanza-cohetes morteros, granadas e Internet, nuestros policías tienen, necesariamente, que jugar vivo, si no quieren que sus mujeres e hijos los entierren sin siquiera un seguro para un año de necesidades. Es increíble la irresponsabilidad de Estado que han tenido nuestros últimos gobiernos, que conscientes de que no tenemos sino un cuerpo de gendarmes de revólver y tolete, no hayan propiciado un diálogo, no sólo con las charlitas de cancillerías y su par de jaiboles y chistes, sino con los generales de Colombia, que por lo menos todavía no han perdido la guerra. Los Estados Unidos hablan con esos militares, con Tiro Fijo y con todo el que cuente en eso. ¿Por qué nosotros no buscamos un diálogo práctico, cónsono con nuestros intereses? Se terminó nuestro jueguito de "hacernos los suizos" nos manda a decir Castaño, en una carta que puede haber revisado algún general "duro" del ejército colombiano... Monseñor Emiliani, el verdadero comandante panameño en el área, nos ha dado demasiado sobreavisos. Castaño, inteligente él según nos dicen, sobrepasa esa historia ya vieja de que lo pagan unos latifundistas colombianos, cada vez más endeudados por la guerra, salvo los que ya se pasaron al cultivo de la coca directamente, o a su mercadeo y lavado. Que además, en todas estas faenas, andan muy metidos, necio sería no saberlo, los "fulos" que se están yendo forzados por nosotros de nuestro lado. Con ellos también hay que conversar de esto, por supuesto. Sin dejar por fuera la muy útil ayuda que nos puede brindar Hugo Chávez, quien sí debe tener información. Panamá, por favor, autoridades nuestras, sí tienen un problema de guerrillas: porque nos afecta, porque no podemos llevarle créditos agrícolas a nuestra gente en esa área, porque no se puede sembrar en serio, porque nuestros maestros y niños no pueden programar el año escolar, porque los policías que están allí, aunque a nadie le importen sino a sus dolientes, están mal pagados y pésimamente entrenados como para actuar en combate (que allí hay combate, por si no lo sabemos), porque esos contingentes nos cuestan a todos nosotros.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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