Los iraquíes desafiaron las amenazas de los insurgentes y fueron a votar ayer en unas históricas elecciones, realizadas bajo la tensa mirada de fuerzas extranjeras y en medio de ataques que dejaron 44 muertos, entre ellos nueve atacantes suicidas.
La Comisión Electoral iraquí estimó en unos 8 millones el número de iraquíes que votaron, es decir, el 60% de los que se habían inscrito. Las elecciones fueron elogiadas por la comunidad internacional; el presidente estadounidense George W. Bush las calificó de "la voz de la libertad desde el corazón del Medio Oriente"".
Sin embargo, el día estuvo empañado por los ataques de insurgentes. Un avión militar británico se estrelló, y hubo varios muertos. Algunas horas después de cerrar las mesas de votación a las 5 de la tarde, poderosas explosiones estremecieron un área central de Bagdad.
Mujeres que vestían túnicas negras y esperaban a votar, recitaron plegarias mientras se escuchaba una explosión en las inmediaciones de una mesa electoral de Bagdad. Pero había un clima festivo y largas filas en muchas partes de la capital.
"Esta es democracia"", dijo la votante Karfia Abbasi, mostrando un pulgar manchado con tinta púrpura".