La Corte Suprema de Justicia concedió una medida cautelar a favor del ciudadano irlandés Anthony Byrne, acusado del homicidio del exdirectivo de la empresa telefónica Cable & Wireles, Max James Conroy.
Una fuente judicial reveló que la medida cautelar en beneficio de Byrne, que permitió su traslado al Hospital Siquiátrico Nacional, fue dada a pesar que la propia Corte Suprema de Justicia emitió un llamamiento a juicio en su contra por el delito de homicidio en perjuicio de Conroy y determinó que era imputable para responder por este crimen.
La máxima corporación de justicia revocó un sobreseimiento dado por el Segundo Tribunal de Justicia a favor de Byrne y decidió llamarlo a juicio por el asesinato de Conroy. En esta decisión se estableció que es una persona apta para ser procesada judicialmente.
La fuente indicó que la medida cautelar dada al ciudadano irlandés resulta una contradicción, ya que su reclusión en un hospital siquiátrico puede beneficiar su defensa, ya que pueden argumentar la existencia de algún tipo de trastorno mental transitorio al momento de cometer el crimen.
Según las sumarias instruidas por la Fiscalía Segunda Superior, Byrne aceptó haber asesinado de varias puñaladas a Conroy, pero sus abogados han señalado que este tiene padecimientos mentales y ha solicitado la ejecución de una serie de análisis sicológicos para determinar su estado mental.
Durante la investigación se estableció que Byrne se encontraba hospedado en la residencia de Conroy, ubicada en el piso 20 del edificio Royal Princes, y tenía sólo dos días de haber llegado al país cuando cometió el crimen.
El Segundo Tribunal dio una medida cautelar a Byrne de casa por cárcel, pero cuando esto fue publicado por algunos medios de comunicación el tribunal revocó la medida a petición de la fiscalía y este fue nuevamente puesto bajo arresto.
Byrne deberá enfrentar un jurado de conciencia el próximo 30 de julio, día en el cual ha sido fijada su audiencia para enfrentar los cargos que se le imputan.