El temor y la violencia de las pandillas locales ha llevado a las autoridades judiciales a utilizar los testigos con identidad protegida, u ocultos, cuyos datos personales jamás son revelados como último recurso para combatir la criminalidad.
La semana pasada la justicia se adjudicó su primera victoria contra los pandilleros que pretendían quedar impunes con la aplicación de la táctica de la amenaza y el miedo.
De acuerdo con el fiscal Primero Superior, James Bernard, esta nueva herramienta permite a la justicia combatir a la delincuencia organizada de una forma efectiva, sin poner riesgo a quienes pueden colaborar con la justicia.
Bernard estimó que el creciente accionar violento de las pandillas, hace necesario utilizar técnicas novedosas de investigación y en este caso en particular para juzgar a los presuntos responsables de la comisión de un crimen o delito grave.