Washington .-Temiendo un recrudecimiento del diferendo limítrofe entre Nicaragua y Honduras al regreso de su "misión pacificadora", Luigi Einaudi, el enviado especial de la Organización de los Estados Americanos (OEA) está estudiando la posibilidad de anunciar algunos pasos que pueden llevar a una distención.
Einaudi, que regresó recién la noche del sábado después de sendas reuniones con los jefes de Estado de los dos países centroamericanos, reveló a este corresponsal que llamará a una rueda de prensa con el propósito de hacer otro llamado a que ambas partes mantengan abiertos los canales de comunicación bilateral.
El ex-embajador de Estados Unidos ante la OEA no especificó que medidas piensa detallar aparentemente porque falta una consulta con las embajadas de los dos países en esta capital.
La intervención del diplomático es importante porque desde su regreso de Tegucigalpa y Managua, observadores aquí consideran que el ambiente se ha vuelto a caldear.
Esto ha producido un visible nerviosismo entre los países vecinos que temen que el roce entre los gobiernos de Honduras y Nicaragua socave los planes para la integración económica centroamericana y perjudique seriamente las inversiones de los países industrializados, lo que también podría afectar a Panamá.
En el departamento de Estado continúa reinando preocupación, especialmente ante las veladas advertencias lanzadas por el presidente Arnoldo Alemán al afirmar que tanto el ejército como el pueblo nicaragüenses estarían dispuestos a defender con las armas la soberanía del país.
"La situación es sumamente delicada porque Alemán enfrenta serios problemas internos y la tentación en estas circunstancias siempre es de aumentar el volumen de agresividad", señaló un funcionario que pidió que no se revele su identidad.
Einaudi fue designado la semana pasada por el Secretario General de la OEA, César Gaviria, para actuar de enlace entre los dos gobiernos en un intento por frenar las tensiones existentes entre los dos países tras la ratificación de Honduras del tratado marítimo Ramírez-López, que según insisten los nicaragüenses cercenan 130 kilómetros de su plataforma continental en el mar Caribe.
Durante su viaje relámpago de tres días, el veterano diplomático, que fungió de embajador de Estados Unidos ante la OEA durante la presidencia de George Bush, conoció en detalle la posición de los dos gobiernos en torno al tratado de delimitación marítima suscrito entre Honduras y Colombia en 1986 y aprobado por los dos congresos el pasado 30 de noviembre.
"Encontré buena voluntad en ambos países," afirmó Einaudi en una entrevista telefónica, "pero la situación sigue siendo delicada y será necesario un periodo de calma para que puedan proceder los procesos jurídicos sin que se alteren los ánimos".
Einaudi fue seleccionado por Gaviria con la entusiasta aprobación no sólo de los gobiernos de Nicaragua y Honduras sino también con un amplio apoyo en el Consejo Permanente donde varios embajadores hicieron efusivos alusiones al papel preponderante que el diplomático tuvo en el exitoso esfuerzo de los cuatro países garantes: Estados Unidos, Argentina, Brasil y Chile, en lograr un amplio acuerdo que acabó con el conflicto fronterizo entre Ecuador y Perú.
El mandato del enviado de la OEA es bien claro en el sentido de evitar una escalada en las tensiones entre Honduras y Nicaragua y de esa manera asegurar que sean los mecanismos de solución pacífica los que se apliquen en esta problemática.
Antes de que autorizar el nombramiento de Einaudi, el Consejo Permanente tenía ante sí solicitudes de enviar observadores a la zona en disputa, asunto que Gaviria señaló sería sumamente costoso dada la extensión de la zona marítima en disputa y los magros recursos financieros con que cuenta el organismo regional.
Esto no desvirtua la posibilidad de que países como Estados Unidos y México puedan ofrecer algunas embarcaciones navales en el caso de que se agudicen las tensiones.
Einaudi no quiso entrar en detalles sobre cual será el próximo paso para asegurar un ambiente de diálogo y paz, mientras Nicaragua lleva el litigio a la Corte Internacional de Justicia en La Haya.
Tras su arribo a Tegucigalpa, el viernes pasado, Einaudi se reunió primero con el canciller Roberto Flores Bermúdez, y posteriormente con el presidente Carlos Flores y varios ex-gobernantes de Honduras.
En tanto, el líder político salvadoreño Rubén Zamora en una entrevista por un canal de televisión continental alegó que detrás de la disputa hay "un enorme yacimiento de petróleo" en el fondo del mar.
Zamora junto con varios funcionarios y antiguos diplomáticos de la región instaron a una reunión de los jefes de Estado de Centroamérica para evitar el deterioro de la situación.