El Congreso de Bolivia rechazó ayer la solicitud del presidente Carlos Mesa de adelantar en dos años las elecciones, decisión que hace temer una eventual renuncia irrevocable del mandatario y una complicada sucesión constitucional.
El pleno desestimó por "inaceptable" y "contraria a la Constitución" la demanda presidencial de realizar elecciones el 28 agosto que, en los hechos, significaba el acortamiento de su mandato que concluye el 6 de agosto de 2007.
Mesa había presentado su dimisión agobiado por una crisis político-social y porque el Parlamento le dio la espalda a un proyecto de ley de hidrocarburos, pero fue ratificado unánimente por el Congreso nacional.