Muchos lo recuerdan porque fue el primer negro que ingresó a este plantel, situación de las que guarda muchas anécdotas porque tuvo que enfrentarse a la discriminacion.
En un recorrido por el patio un poco arreglado gracias a las máquinas de un empresario del área, nos dijo que desea que su hijo siga sus pasos y que sea trabajador, ayude a todo el mundo y que se interese por las personas y que se lleve bien con ellas, pero sobre todo "que ame a Dios, ya que sin Él nosotros no somos nadie".
Su amor por Dios se evidenció cuando contó que era amigo personal del fallecido arzobisco Marco Mcgrath y devoto de San Juan Bosco y María Auxiliadora, incluso que fue salesiano y participó en la construcción de la primera Iglesia de Don Bosco, elaborada de madera de monte, en los alrededores de 1936. Para Fuller lo primero es amar sin interés a Dios y cuando uno resbala y cae no se debe decir una mala palabra, sino preguntarse es ¿qué pecado habré cometido Padre que me haz hecho caer?
La iniciativa de construir la casa de Serafín Fuller fue del Instituto Williams H. Killpatrick, porque su casa fue quemada y por las condiciones en que vivía.
Hasta la fecha la casa le falta luz eléctrica y pronto construirán un tanque séptico.