El Reglamento Técnico, 52-81R que fue presentado al Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), aún no ha sido aprobado o sancionado debido a que existen ciertas discrepancias en materia del idioma que debe regir, indicó Rigoberto de la Rosa, jefe de normas y metrología de la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC).
Algunos sectores y la CLICAC consideran que el etiquetado de los productos, que se venden en el país, debe estar en español ya que esto es muy importante porque la mayoría de la población panameña no habla inglés.
Además, señala el funcionario, el de la información es uno de los derechos que tiene el consumidor, que establece que tiene que ser clara y veraz.
Hay que respetar que la Constitución Nacional es clara y precisa al definir que el idioma español es el que rige en el país, y es muy difícil que el consumidor pueda llevar una secuencia o descifrar en el etiquetado qué es lo que puede o no hacerle daño, porque muchas veces existen algunos productos que contienen componentes que son dañinos y causan problemas a la salud.
Actualmente, existe una comisión que revisa si las etiquetas cumplen con todos los requisitos que establecen las normativas vigentes. La CLICAC, en este sentido, utiliza la Ley 29, artículo 31 numeral 1, que trata sobre las obligaciones del proveedor, mientras el Ministerio de Salud tiene su legislación.
Lo que contiene el Reglamento Técnico 52-81R, que reposa en el Ministerio de Comercio, tomó en consideración todas las normativas de las diferentes entidades y crea un reglamento o norma de etiquetado que se discutió ampliamente.
En lo que respecta a medicamentos para las pacientes hospitalarias, de acuerdo a las entrevistas efectuadas tanto al personal médico, como a las respectivas pacientes, no se detectó carencia de medicamentos. Inclusive las pacientes de diabetes recibían regularmente sus medicamentos. Sin embargo, se observa cierta burocracia en lo que respecta a medicamentos que son recetados a pacientes y que deben esperar hasta el día siguiente para recibirlos, dados los trámites con el departamento de farmacia. Una de las mayores sorpresas era a la hora de la comida. Pacientes recién operadas, hipertensas, con diabetes, pancreatitis, o con heridas por cicatrizar, recibíamos como almuerzo o cena: cerdo, patitas de puerco, bacalao, chuletas, guacho con rabito de puerco, grandes cantidades de arroz, alta dosis de pastas y carbohidratos, comida muy salada, bajas cantidades de vegetales y frutas. Otro detalle que llama la atención y que, según las entrevistadas, obedece a la falta de personal es la hora de distribución de la comida. El desayuno se sirve entre los 8:00 a.m. u 8:30 a.m. El almuerzo, cuatro horas después, a las 12:00. M., a la hora de la visita y aunque suena increíble distribuían la cena a las 4:30 p.m. ¿Resultados? Mucho rechazo y la comida se bota en los tinacos casi intacta.
222Las radiografías se repiten dos y hasta tres veces porque se extravían y no aparecen en los expedientes.
Al ser interrogada la Jefa de Dietética y Nutrición del Complejo Metropolitano sobre el problema, defendió sus menús, aduciendo que en la institución están hospitalizadas personas que requieren una dieta normal. ¿Quién se hospitaliza porque está gozando de buena salud? ¿Es saludable una dieta con alto contenido en grasas y carbohidratos? Las autoridades del Seguro Social tienen la palabra. Sorprende que en estos momentos en que la sociedad panameña lucha por racionalizar recursos financieros de la Caja de Seguro Social, se observan usos excesivos de la energía eléctrica, ya que las luces de las salas permanecen encendidas toda la noche. Un especialista en seguridad, consultado al respecto, indicó que la administración del Seguro Social bien podría sustituir progresivamente el sistema de lámparas (las actuales consumen mucha luz) y en horas de la noche racionalizar el consumo eléctrico con otros sistemas de suministro.
Ante la falta de supervisión a la salida de cada paciente, las sábanas desaparecen y es notoria la ausencia de ropa en esta área con lo cual, el cambio periódico y necesario de la ropa de cama, por lo general, demora una y hasta dos semanas, con lo que las normas de higiene se incumplen.
Urge, entonces, dinamizar el sistema de atención médica hospitalaria, crear mecanismos de supervisión integral, modificar las dietas de alimentación, desburocratizar procedimientos, automatizar los procesos de admisión y egreso, los expedientes de cada paciente, y, sobre todo, contratar más personal médico y paramédico para mejorar la eficiencia en la atención y racionalizar todos los recursos que se invierten en la población asegurada. De lo contrario, todos los esfuerzos que se realizan en la actualidad para modernizar la Caja de Seguro Social y las promesas y compromisos de no privatización se esfumarán ante la indiferencia y evidente falta de eficiencia administrativa.
Yo tuve la suerte de ser su alumno, de trabajar junto con él. Cuando él fue el Ministro de Salud yo era el Director General de Salud y durante los años de 1973 a 1989 el doctor Esquivel era el director del Hospital y yo era subdirector y el jefe de docencia, así que la filosofía del doctor Esquivel la comparto al 100%.
Por ejemplo, él abrió el Hospital a la familia y actualmente continúa abierto a la familia, gracias a él.