La contaminación con heces fecales en la bahía de Panamá supera en 150 mil veces el máximo admitido por las convenciones internacionales, manifestó el investigador del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), Julio Torres.
Durante su participación en el foro científico "El saneamiento de la Bahía de Panamá, un reto nacional", clausurado el pasado viernes, en un hotel de la ciudad capital, Torres indicó que la bahía de Panamá sufre una contaminación que se ha incrementado en los últimos 25 años debido al aumento de la población, el desarrollo industrial y la gran acumulación de lodo sanitario en la costa, que en algunos casos llega a tener más de dos metros de profundidad.
"Esto hace que la bahía de Panamá se asemeje más a una tumba marina que a un sitio de reproducción de peces y lugar de recreo, y esparcimiento de los panameños", dijo Torres, al sostener que la basura doméstica, los desechos industriales y los desperdicios de las embarcaciones que transitan por el Canal de Panamá, más los que arrastran los ríos y quebradas hacia la bahía, incrementan la contaminación.
Coincidió con otros estudiosos del tema en que la falta de tratamiento de las aguas desde un principio contribuyó a agravar el problema.
Añadió que los ríos Matasnillo, Río Abajo, Matías Hernández y Juan Díaz son los más contaminados por la basura doméstica, letrinas y desechos industriales, además la planta de bombeo que transportaba las aguas negras mar adentro y que por falta de mantenimiento se deterioró, ha provocado que la red de alcantarillas de la capital descargue las aguas servidas en la bahía, convirtiéndola en una zona incurable con malos olores, donde existe un peligro latiente de elementos patógenos.
Según Torres, la recuperación de la bahía debe ser lo antes posible, para que no ocurra lo de la década anterior, donde el costo de las obras fue estimado en unos 300 millones de dólares, pero hoy sobrepasa los 500 millones de dólares.