Nación

Contaminación: un mal que sigue creciendo

Se ha llegado al punto de que en la bahía existen desechos de baterías, cemento, baldosas, etc.


Aunque Panamá no es un país industrializado y los niveles de contaminantes de esta naturaleza son relativamente bajos, sí se ha incrementado en algunas áreas de sus costas la presencia de desechos humanos identificados como coliformes totales o fecales.
Este factor de contaminación se debe a que no se están dando los tratamientos adecuados a las diferentes aguas, además del aumento paulatino de la población que se ha ubicado en las áreas próximas a los ríos y quebradas.
De los productos industriales, a pesar que no sean alarmantes, se pueden encontrar en las costas panameñas, particularmente en la Bahía de Panamá, concentraciones de baterías, pintura, cemento, baldosa o aceite.
Pero de los recursos marinos los que están en constante deterioro y no precisamente por la contaminación de coliformes o desechos industriales, son los arrecifes coralinos en todo el territorio nacional.
"El sedimento de tierra que baja al mar desde la zona continental es el peor enemigo de los arrecifes de coral donde no encontramos problemas de tipos termales o nucleares", declaró el director del Centro de Ciencias del Mar y Limnología de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología de la Universidad de Panamá (UP), Aramís Averza.
Explicó que los arrecifes coralinos en el ámbito nacional han venido deteriorándose mayormente en el área del Caribe, debido a una política de conquistar las montañas cercanas al área de Portobelo en la provincia de Colón, iniciada desde 1970.
"Se cedieron o vendieron terrenos permitiendo la incorporación de potreros convirtiendo un área altamente montañosa y quebrada con gran precipitación, en zona deforestada, trayendo como consecuencia al venir las lluvias la presencia de una gran cantidad de sedimentos sobre los arrecifes de coral", manifestó Averza.
Añadió que esta anomalía trae como consecuencia la mortandad de cientos de organismos pequeños que viven en los arrecifes coralinos, debido a la disminución de la visibilidad o la transparencia del agua.
Según Averza, la única forma de contrarrestar este deterioro coralino es evitar que se siga deforestando las áreas próximas a las costas de Colón, lo que elimina las tierras ricas y nutritivas, transformándolas en simples peladeros.
El Centro de Ciencias del Mar y Limnología ha realizado, dentro de limitaciones presupuestarias, investigaciones sobre fenómenos en las aguas saladas y dulces del país, como el de la Marea Roja, mortandad de peces, aparición de organismos no naturales en las costas, o estudios sobre las especies marinas que están dentro del Canal de Panamá.
Su existencia se remonta al año 1967, cuando un consultor de la UNESCO llegó al país para desarrollar la investigación y la enseñanza de las Ciencias Marinas, ya que para esa época se hablaba en Panamá de una serie de proyectos como puertos, trasiego de petróleo, incremento de la pesca del camarón y otras actividades marinas.
El 30 de enero de 1967 se fundó el Departamento de Biología Marina evolucionando hasta 1980 cuando se transforma en lo que es hoy, el Centro de Ciencias del Mar y Limnología en la UP.
Averza también se refirió a la posibilidad de que los niveles de las aguas marinas en Panamá aumenten unos dos metros en los próximos veinte o cuarenta años.
"Se está hablando que por el incremento del dióxido de carbono y el efecto de invernadero se ha incrementado la temperatura de la tierra, trayendo como consecuencia que se vayan derritiendo los hielos polares", indicó Averza.
Subrayó que este fenómeno atmosférico traerá un incremento en el nivel del mar según criterio de algunos científicos, y si es así, se afectarían las zonas costeras panameñas, en especial las islas de la región indígena de Kuna Yala, las cuales podrían desaparecer.
"Esas son proyecciones basadas en lo que se estudia hoy día, pero no se descarta que el desarrollo científico pueda disminuir los efectos del calentamiento de la tierra quizás con programas mundiales de reforestación", puntualizó Averza.
Recordó que el año pasado, para los meses de febrero a abril, se registró una gran mortandad de organismos marinos en la playa de Veracruz, en la ciudad capital.
Averza relató que un grupo de investigadores del Centro se apersonaron al área logrando determinar que las muertes fueron por la disminución drástica de la temperatura o del oxígeno, ya que los organismos que se encontraron muertos provenían del fondo del mar, como camarones y lenguados.
El Centro de Ciencias del Mar y Limnología igualmente ha realizado estudios sobre la presencia de la Marea Roja en la provincia de Chiriquí.
"Con el apoyo del Servicio Marítimo Nacional se logró determinar que el organismo involucrado en este fenómeno marino era altamente tóxico y peligroso para los seres humanos", expresó Averza.
Esa corriente provenía de Costa Rica y es totalmente diferente a la que en todas las estaciones secas se da en el Golfo de Panamá, donde la Marea Roja la componen organismos levemente tóxicos para las personas.
Sobre el Fenómeno del Niño, Averza consideró que hay muchos criterios científicos en torno a que este año vendrá a Panamá, aunque se desconoce cuál será su intensidad.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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