Akira Aoyama, considerado por la historia japonesa como el único nipón que participó en la construcción del Canal de Panamá, nunca pensó que 100 años después de su llegada al istmo, su figura sería fuente de controversias.
Y es que este es el personaje al que José Miguel Alemán, excandidato presidencial, según Cristina Lombana, hija del propietario de la empresa Perseo Procesos Escultóricos, ordenó esculpir con la finalidad de obsequiársela a un alto dignatario japonés, pero según los dueños de la empresa nunca canceló.
Alemán se negó rotundamente a conversar con El Panamá América sobre este particular. "A usted ni lo conozco ni lo quiero conocer", respondió en tono molesto a este reportero cuando intentó entrevistarlo.
"Todo eso es mentira", aseveró el excandidato presidencial.
También profirió amenazas contra algunos miembros de este medio y se mostró muy alterado por la información.
Por otra parte, una de las hijas del autor de la estatua de Aoyama, expresó a través de RPC Radio que Alemán le informó que si quería le quitaran la cabeza a la estatua y pusieran la de otra persona para que la vendieran.
Con relación a la obra de George Weeden, dijo que éste no la mandó a hacer, sino que fue ordenada por amistades de él.
Aoyama fue un ingeniero civil japonés, graduado de la Universidad Imperial de Tokio, llegó a Panamá en 1903, según el excontralor José Chen Barría, quien conoce de la vida y obra de este profesional.