El Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE) celebrará mañana lunes 20 de marzo el Vigésimo Cuarto Aniversario del Programa de Autismo Infantil, programa que ha beneficiado a cientos de niñas y niños que padecen de esta discapacidad.
La Psicologa Viana Falconett de Yao, maestra del programa de Autismo del IPHE explica que el autismo, según la Sociedad de Autismo de América en los Estados Unidos, "el autismo es una discapacidad severa y crónica del desarrollo, que aparece normalmente durante los tres primeros años de vida. Ocurre aproximadamente en 4 ó 5 de cada 10,000 nacimientos y es cuatro veces más común en niños que en niñas, se encuentra en todo tipo de razas, etnias y clases sociales en todo el mundo y hasta el momento, no se conoce ningún factor en el entorno psicológico del niño como causa directa del autismo."
La especialista indicó que a partir de los años sesenta, las investigaciones han demostrado que el autismo se caracteriza por deficiencias importantes en el desarrollo del mundo simbólico e imaginativo de quien lo padece y que en un 70% de los casos se acompaña de deficiencia mental.
Agrega que la forma más severa del síndrome puede incluir comportamientos extremadamente autoagresivos y repetitivos.
Detalló que el autismo, como parte de los trastornos generalizados del desarrollo, se refiere básicamente a un trastorno de la comunicación.
Según el Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales (DSM IV) debe cumplir con una serie de alteraciones en la interacción social, en la comunicación, en los patrones de comportamiento, intereses y actividades.
Para Falconette de Yao, las características de esta descapacidad se pueden agrupar en las siguientes áreas:
La primera que incluye movimientos corporales desusados y actividades repetitivas, tales como balanceo, aleteos de manos, fijación en objetos simples, caminar en punta de pies, dar vueltas en círculos sin marearse, algunos trepan con facilidad y tienen buen equilibrio, autoagresión o agresión a otros,.
Asimismo se caracterizan por ordenar los mismos objetos siempre, se vinculan inexplicablemente a ciertos objetos, poseen rituales al irse a dormir o siguen ciertas rutas, manifiestan una preocupación obsesiva por ciertos contenidos intelectuales y a pesar de que se muestra indiferente a algunos sonidos, se encoge y se tapa los oídos ya que otros sonidos le molestan.
Los niños con autismo presentan una incapacidad para establecer relaciones, con visibles tendencia al aislamiento, pobre o ningún contacto visual, rechazo a ser tocados, falta de interés por las personas, dificultad en la vinculación con las personas, trata a las personas como si fueran objetos inanimados, respuestas faciales expresivas pobres, indiferencia al afecto y al contacto físico, dificultad en el desarrollo de amistades; a la hora de jugar , ignora la presencia de otros niños y se retira a un rincón para dar vueltas a cualquier objeto o mirarse en un espejo.
Además, manifiestan un deterioro de la comunicación, que se manifiesta en una ausencia o dificultad del lenguaje oral, estructura linguística inmadura, inversión de pronombres, entonación inapropiada, dificultades de simbolización con incapacidad para el empleo de términos abstractos, comunicación no verbal inapropiada, ecolalia inmediata o demorada.
Igualmente se caracterizan por brindar respuestas extrañas al medio, como pueden ser resistencia a cambios ambientales, presentando berrinches; vinculación excesiva a ciertos objetos, fuertes rechazos a ciertas comidas, comportamientos ritualistas, rechazo a tocar ciertas texturas, fascinación por objetos giratorios; aprenden acerca del mundo que les rodea más con su olfato, tacto y gusto que con la vista y el oído; algunos muestran miedo a objetos inofensivos, pero no tienen conciencia del peligro real.
Sin embargo, para la maestra del IPHE, no todo es negativo; el autista también tiene habilidades normales o incluso extraordinarias. Ejemplos típicos: habilidad para dibujar, la música, la aritmética, los cálculos de fechas y calendarios, la memoria y la entonación musical perfecta.
CAUSAS DEL AUTISMO
La funcionaria explicó que son numerosas las teorías que han sido propuestas, pero no hay un consenso al respecto.
Explica que la mayoría de los investigadores están convencidos de que la causa es biológica y no psicológica. Desde 1965, Bermard Rimland, en su libro Autismo Infantil, presenta evidencias del origen biológico.
Continua señalando que hay una indicación de una influencia genética en el autismo, no obstante también existen pruebas de que un virus puede causarlo, cuando ha sido expuesto a la rubeola materna durante el primer trimestre del embarazo, mientras que otros dicen que se puede deber a las toxinas y a la contaminación ambiental.
Falconett de Yao reitera que existe una controversia sobre las diferencias neurológicas en los cerebros de los autistas y los del resto de la población y hasta ahora las investigaciones no dan una respuesta a esta gran incógnita, pero sí han dado señales y claves para que algún día se pueda responder.
Para la especialista del IPHE existen factores predisponentes como son la rubéola materna, fenilcetonuria, encefalitis, esclerosis tuberosa.
¿POSIBILIDADES DEL AUTISTA DE CURARSE?
Falconett de Yao considera que en la actualidad no hay forma de curar el autismo, porque esta es una deficiencia de por vida, pero sus síntomas pueden cambiar gracias al entrenamiento especializado, a la constancia y sobre todo al amor de las personas que lo rodean. El pronóstico del autista se basa principalmente en el coeficiente intelectual y el desarrollo del lenguaje.
Aclara que el autismo es un trastorno extraordinariamente incapacitante, por lo que requiere educación especial sin embargo es tratable, por lo que el diagnóstico temprano y la intervención precoz son vitales para el futuro desarrollo del niño.
Agrega que cada niño autista es diferente a los demás, y su diagnóstico se basa en la observación de su comportamiento.
Indica que se ha comprobado que el tratamiento más eficaz consiste en aplicar programas educativos especiales con métodos de modificación de conducta.
Destaca que lo importante es saber que la educación de un autista es de toda la vida y debe responder a un programa educativo elaborado interdisciplinariamente por los maestros, los padres, los técnicos y médicos, donde todos y cada uno son responsables del progreso del niño.
Un programa de esta naturaleza, señala, debe basarse en la evaluación de las aptitudes del niño, de sus discapacidades, necesidades y habilidades, es necesario evaluarlo periódicamente, ya que, a medida que el niño cambia, debe modificarse el programa.
Un buen programa debe enseñar al niño a comunicarse por algún medio, desarrollar habilidades como prestar atención y organizar el trabajo; sobre todo, una adecuada adaptación al medio social en el cual se desenvolverá, de donde se desprende la importancia de que el niño se relacione con diferentes personas desde edades tempranas, proporcionando un equilibrio entre las habilidades académicas (las cuales deben enseñarse hasta donde sea posible) y las habilidades vocacionales como: clasificar y dividir en grupos objetos de la misma forma y material.