Una de cal y otra de arena para los analistas y los políticos criollos en el 2011. De cal, porque acertaron que la alianza entre Cambio Democrático y el Partido Panameñista se rompería; y de arena, porque erraron a los plazos de supervivencia que dieron.
El 29 de agosto de 2011, 26 meses después de que arrancó la administración de Ricardo Martinelli, los panameñista salieron del Gobierno, pese a los pronósticos que decían que la alianza no pasaría del año de gestión.
A través de un Twitter, la Secretaría de Comunicación del Estado confirmó que el mandatario Martinelli le había pedido la renuncia a su vicepresidente Juan Carlos Varela.
La noticia fue dada de forma exclusiva por Panamá América, a través de su página web.
“Varela descuidó su función de canciller por tener cuatro sombreros: canciller, vicepresidente, presidente de un partido y candidato. El pueblo panameño necesita un canciller al 100%”, detalló el comunicado que provocó una crisis a nivel del Ejecutivo, ya que renunciaron también tres ministros y siete viceministros del panameñismo.
La manzana de la discordia.
La segunda vuelta electoral se convirtió en la gota que derramó el vaso de agua y que dio al traste con la alianza oficialista.
El rechazo al proyecto de las Consultas Ciudadanas y la propuesta de la reelección presidencial también provocaron fricciones entre los dirigentes de Cambio Democrático y el Partido Panameñista.
Además, por estos dos temas se rompió el pacto que se había acordado en la Asamblea Nacional, que establecía una rotación entre ambas bancadas para presidir el Órgano Legislativo.
Según el acuerdo, para este periodo, que arrancó el pasado 1 de julio, la presidencia de la Asamblea Nacional le correspondía al panameñista Alcibiades Vásquez, pero el día de la votación Cambio Democrático -que tenía mayoría- eligió al diputado Héctor Aparicio como presidente de este órgano del Estado.