En una operación conjunta entre la Policía Nacional y la Policía Técnica Judicial (PTJ) se logró el arresto de la corregidora de Jaqué, Mariela Bolaños Mendoza, a quien se le decomisó un kilo de cocaína cuando viajaba en un aviocar del Servicio Aéreo Nacional (SAN) hacia la ciudad de Panamá.
Una fuente ligada a las investigaciones reveló que tras una operación de seguimiento realizada durante varias semanas, las autoridades arrestaron a la funcionaria cuando se trasladaba a la capital.
Precisó que la funcionaria utilizaba con regularidad los servicios de las aeronaves del SAN para viajar durante los fines de semana hacia la capital y se presume que las utilizaba para transportar los estupefacientes.
Reveló que la funcionaria fue puesta a órdenes de la Fiscalía de Drogas en donde se mantienen las investigaciones para determinar a cuál red de traficantes colombianos adquiría la mercancía y la ruta utilizaba para introducirla a Darién.
Trascendió que desde hace varias semanas las autoridades sospechaban de la funcionaria, por lo que se decidió montar una operación de vigilancia y seguimiento. Se informó que los estupefacientes se encontraba en una maleta de su propiedad.
111 Los frecuentes viajes despertaron sospechas y las autoridades iniciaron un seguimiento. Al momento de su detención transportaba cocaína en un maletín.
El kilo de cocaína tiene en el mercado local un valor aproximado de B/.30,000 y puede ser dividido en una gran cantidad de dosis cuando se adultera con otras sustancias. Aquí los residuos de la cocaína son utilizados para la fabricación de piedras que son fumadas en pipas y que tienen un gran poder adictivo.
Durante el presente año las autoridades han registrado un descenso en los decomisos de grandes cargamentos de cocaína, debido al cambio de rutas de los narcotraficantes colombianos hacia otros puntos de Centroamérica.
Precisó que lo que se busca es no tener una ciudad fantasma que sea visitada por turistas únicamente en una época determinada.
Aunque las 1,979 familias que viven en el Caso Antiguo tienen que compartir el baño con sus vecinos y cuando llueve las goteras se asoman en las rendijas de su techo, no deja de ser nostálgico su inminente reubicación.
Algunos se oponen rotundamente a la reubicación, pero otros la han aceptado con resignación. Luego de un corto recorrido por las estrechas calles de San Felipe, nos topamos con el señor Ernesto, tras la rejilla de madera de su cuarto.
Ernesto, quien dice ser jubilado, nos comentó que en un principio se resistía a salir de este barrio en el que ha visto pasar sus últimos 50 años, sin embargo, entendió que las cosas han cambiado y no puede pagar el costo de las casas restauradas.
Pero analiza con sus hijos qué alternativa le conviene. "Aunque no quiera salir, los dueños de la casa nos pueden sacar con una boleta de la corregiduría", afirma con resignación.
La Oficina del Casco Antiguo, en conjunto, con el Ministerio de Vivienda hacen un diagnóstico familiar para ubicar de acuerdo con los ingresos a las familias que aún quedan en el área.
Algunas han sido reubicadas en edificios tipo Salomón, construidos en barrios populares del centro de la ciudad; otras son incluidas en el Programa de Asistencia Rápida para Viviendas de Interés Social (PARVIS), pero algunas prefieren terrenos en Veracruz.