Washington - Desatendiendo las recomendaciones de sus asesores de política exterior, el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, ha decido no concurrir a la ceremonia formal de la transferencia del Canal de Panamá el 14 de diciembre, según fuentes oficiales.
En su lugar, la delegación de Estados Unidos estará encabezada por la secretaria de Estado, Madeleine Albright, e incluirá al ex presidente Jimmy Carter y al ex embajador Sol Linowitz, quienes negociaron el tratado canalero con el general Omar Torrijos en 1977.
La decisión aún no se ha hecho pública, pero, según se enteró este corresponsal, Clinton había asegurado a unos íntimos amigos, entre ellos a su ex enviado especial para Latinoamérica, Thomas McNamara, que tomaría la decisión este fin de semana, durante el Día de Acción de Gracias (Thanksgiving week-end).
"El departamento de Estado está completando los preparativos para el viaje de la secretaria Albright, sin tomar en cuenta lo que haga la Casa Blanca", confió un funcionario de dicha dependencia a El Panamá América.
Un asesor que hace una semana se mostró confiado que la balanza se inclinaba a favor de un viaje presidencial a Panamá, indicó ayer que la decisión estaba tomada "y no es la que yo ansiaba".
McNamara, así como su sucesor, Buddy MacKay y el propio departamento de Estado, instaron al presidente que el evento es de tal significado histórico en términos de las relaciones hemisféricas que éste no debía faltar al encuentro al que acudirán también los jefes de Gobierno de los países andinos y centroamericanos además de los reyes de España.
Por otro lado, los asesores de política nacional fueron vehementes en destacar de que las imágenes televisadas de la presencia de Clinton en las orillas del Canal sería explotada por los conservadores republicanos que ya están denunciando la "entrega" de la estratégica vía interoceánica a Panamá como "una traición a la seguridad nacional", argumento que seguramente utilizarán contra los demócratas en la campaña electoral del próximo año.
A pesar de los vaticinios optimistas de algunos asesores que recomendaron que Clinton asista a los actos organizados por el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso, altos funcionarios del departamento de Estado dudan que el mandatario se desprenda de la primacía que su gobierno ha dado a la política nacional para unirse a los festejos en la república ístmica.
"Estábamos esperanzados de que cambiara de opinión porque le indicó a McLarty de que no estaba muy convencido con los argumentos de sus asesores políticos sobre el posible daño que le podría causar al probable candidato de su partido", dijo la fuente, refiriéndose al vicepresidente Al Gore.
"Por eso el presidente indicó que necesitaba más tiempo para pensarlo y eso nos alentó a pensar que en últimas instancias iría," añadió.