Los actos de corrupción le cuestan a Panamá B/. mil millones anuales, según un estudio hecho por la Fundación alemana Conrad Adenauer, informó ayer Roberto Henríquez, candidato a la segunda vicepresidencia de la república por el Partido Cambio Democrático.
Según Henríquez, pareciera que el pueblo no comprende la relación directa que hay entre la corrupción y el hecho que los problemas sociales y económicos del país no se resuelven, ni tampoco la relación entre lo que se roban en las altas esferas políticas y los beneficios que el pueblo deja de percibir y los problemas que se dejan de resolver.
Sostuvo que existen estudios de varias instituciones mundiales que tratan de medir lo que la corrupción le cuesta a los pueblos.
En este sentido, detalló que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) hizo un estudio en Ecuador que determinó que a ese país la corrupción le cuesta alrededor del 5% del Producto Interno Bruto (PBI).
Afirmó que si se traspola esa relación a Panamá, se estaría hablando que la corrupción puede estar "costándonos" fácilmente B/. 650 millones al año.
Sin embargo, afirmó que según un estudio de la Fundación Social Cristiana Conrad Adenauer, hecho recientemente sobre la corrupción en Panamá, ésta le cuesta al pueblo panameño alrededor del 8% del Producto Interno Bruto.
Henríquez explicó que si el Producto Interno Bruto Panameño de acuerdo con cifras oficiales fue de B/. 13 mil millones el año pasado, esto indica que la corrupción le está costando al pueblo panameño cerca de B/. mil millones al año.
Precisó que aunque esta es una cifra muy alta y probablemente difícil de creer, denota el enorme problema que es la corrupción para Panamá.
"Este tipo de situaciones impactan grandemente en problemas como el desempleo, la pobreza, entre otros, ya que los recursos que se roban no llegan donde tienen que ir y no se resuelven este tipo de dificultades", destacó.
Aseveró que en Panamá la corrupción está institucionalizada, pues está presente en los permisos para la extracción de arena, en el sistema consular, en las coimas que se les cobran a empresarios que quieren invertir en Panamá, por lo que hay que tomar acciones inmediatas.
"Esto quiere decir que Panamá está podrido y los partidos tradicionales no son la garantía para corregir esta situación. La corrupción debe ser atacada por el próximo gobierno fuertemente, con medidas concretas", destacó.