Nación

Corte rechaza recurso contra el procurador


La Corte Suprema de Justicia rechazó un incidente de controversia presentado por el contralor Alvin Weeden, contra el procurador José Antonio Sossa, por no abrir una investigación a la legisladora Balbina Herrera por el supuesto delito de calumnia e injuria, al afirmar que mantenía oculto un auto Jaguar negro.
Weeden presentó un incidente de controversia contra el procurador Sossa, luego que éste remitiera a la Asamblea Legislativa las sumarias seguidas a la legisladora Herrera por el presunto delito de calumnia e injuria en su contra.
De acuerdo con el recurso de Weeden, es un hecho público y notorio que la legisladora Herrera renunció voluntariamente a su inmunidad, al igual que un grupo de legisladores y que esta fue una decisión comunicada de manera reiterativa a través de los medios de comunicación.
Alegó que ante este hecho el procurador Sossa debió dar inicio a la investigación sumaria correspondiente, según lo dispone el artículo 348 del Código Judicial. También los magistrados de la Corte estimaron que dentro del expediente no se observa la existencia o constancia de la formalización de la renuncia de la inmunidad parlamentaria de la honorable Balbina Herrera.
El contralor Alvin Weeden presentó una denuncia por calumnia e injuria contra la legisladora Herrera, luego que ésta asegurara en diversos medios de comunicación que el legislador Carlos Afú introdujo un auto marca Jaguar con exoneración de impuestos y que el jefe de las finanzas públicas tenía un vehículo con las mismas características.
Dentro de la denuncia, Weeden también señaló que la legisladora Herrera afirmó que "todos sabemos que el contralor Weeden tiene un Jaguar negro modelo XK8 coupé, y lo que queremos saber es cómo se compró ese auto y a través de quién".
Estas declaraciones se dieron poco después que el legislador Carlos Afú decidiera apoyar a la bancada oficialista durante la ratificación de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Winston Spadafora y Alberto Cigarruista.
"Señor, señor! ?Mé da una monedita pa"l Juda?". Esa es la pregunta que hacen los niños cuando se acerca la Navidad a los peatones de muchas ciudades de Uruguay, dinero que supuestamente usarán para cumplir con la tradición de origen desconocido de rellenar con petardos un muñeco de trapo, el Judas, para quemarlo en la víspera de esa celebración.
Pero en la actualidad el rito de quemar el Judas, un simbólico castigo al apóstol que traicionó a Jesús, ya no es un elemento de diversión: la tradición se ha convertido en una herramienta de mendicidad de muchas familias para paliar la pobreza derivada de una aguda crisis económica.
Algunos ni siquiera saben quién es Judas, pero están conscientes de que con uno de esos muñecos podrán lograr una pequeña fortuna, aprovechando que el humor de los transeúntes mejora con la Navidad.


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109439
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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