El sistema judicial panameño enfrenta su peor crisis, y no logra limpiar su cara ante las denuncias de venta de fallos, mora en la resolución de los expedientes, aunado a la desconfianza ciudadana.
Y este viernes, a su ya maltrecha imagen, se le sumó la renuncia irrevocable al cargo de magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Víctor Benavides... aunque sigue en pie un proceso en su contra por supuestos delitos de enriquecimiento injustificado, blanqueo de capitales y corrupción de fucionarios.
A juicio de Enrique Montenegro, del Frente Nacional Anticorrupción, esta corporación siempre ha estado sin credibilidad, partiendo de que los nombramientos son políticos.
“Nadie cree en la justicia en Panamá”, afirma Montenegro.
Con esta postura coincide el abogado Ernesto Cedeño, quien advierte que la Corte está en “cuidados intensivos”.
Mientras que el también abogado, Rogelio Cruz, agrega que la crisis no es solo en la CSJ, sino también en la Asamblea Nacional de Diputados.
Para Cruz, es imperativo realizar una “cirugía total” a la Corte, con una nueva Constitución que renueve por completo tanto el Órgano Legislativo como el Judicial.