Bajo la ponencia del magistrado Winston Spadafora, se estableció que luego de un examen preliminar de los cargos se estableció que los efectos de la resolución No. ADM-230-2,003 de julio pasado, expedida por la Autoridad Marítima, violan ostensiblemente los artículos 2 y 3 del acuerdo No. 9-76 de 24 marzo de 1976, por el cual se reglamenta el otorgamiento de concesiones por parte de esa institución.
Según los magistrados, el acuerdo No. 9-76 establece en su artículo 2 que las concesiones otorgadas por la Autoridad sólo podrán solicitarse para la construcción de instalaciones marítimas y portuarias.
Señalan que salta a la vista que el llamado permiso de concesión expedido por la Autoridad se concedió con el fin de realizar un relleno para la construcción de una rampa de acceso vial, es decir, para realizar obras muy distintas a las señaladas en el citado artículo 2.
En Panamá y el mundo la amenaza no se detiene y de vacunas o curas definitivas no hay aún rastros.
A finales de los años ochenta, el científico Manuel Patarroyo dio un paso importante al desarrollar la vacuna sintética Spf66. La alegría duró muy poco. Sólo tenía efectividad del 31% y era casi nula entre la población asiática.
Respecto al descubrimiento de Patarroyo, el médico Ortega opina que "una vacuna con efectividad del 30% es una mala vacuna. En Salud Pública y Enfermedades Infecciosas perseguimos una tasa de éxito por arriba del 90%".
Cifras citadas por el galeno señalan que al año se presentan entre 350 y 500 millones de casos de malaria en el mundo. De éstos mueren 2 ó 3 millones menores de 5 años.
No obstante, Ortega considera que "si se analiza que con 30% de protección sobre 300 millones de casos estaríamos hablando de prevenir la muerte de unos 900 mil niños y la situación cambia".
Patarroyo no ha cesado en su búsqueda. En el Instituto de Inmunología de Bogotá no se pierde un segundo en analizar y evaluar lo que en cuanto a malaria, pueda hacer la diferencia.
Su hijo Manuel Alfonso, de 31 años, es biólogo molecular y ha vivido de cerca el interés infinito de su padre por encontrar un remedio definitivo.
"Llevamos más de 12 ó 13 años tratando de mejorar la eficacia de la vacuna que cedimos a la Organización Mundial de la Salud", dijo Patarroyo hijo a El Panamá América desde la sede del instituto.
La vacuna descubierta por su padre consta de cuatro porciones proteícas pequeñas de cuatro distintas proteínas del parásito. "Su eficacia es de un 35 a 65% y fue probada en Ecuador, Venezuela, Colombia, Brasil, además en Africa, Tanzanía, Gambia y Tailandia donde no dio resultados en niños menores de un año".
Fue allí donde "la competencia dio bastante palo", menciona, aduciendo que "son pocas las vacunas que funcionan para estas edades y ésta no fue la excepción".
En términos sencillos, Patarroyo hijo explicó el proceso de ésta que es una vacuna biológica. "Se tiene el microorganismo contra el cual se quiere generar defensas en cultivo en gran cantidad y luego se pueden tomar dos vías: esperar en cultivos sucesivos a que el microorganismo mute, perdiendo la virulencia pero generando la protección o se le da muerte por métodos físicos o químicos y se vacuna con él".
En 1991, la OMS recibió la patente de la vacuna descubierta por Patarroyo, pero "no se ha aplicado", reveló su hijo.
El prefirió no profundizar en las razones, aunque estimó "si se tiene una eficacia de un 30% y se mueren entre 3 y 5 millones de personas al año, serían alrededor de un millón de muertes menos. Costos - beneficios, vale la pena".
Adelantó que se está diseñando una vacuna de segunda generación que está resultando efectiva en monos, por lo que se espera que se salte pronto a humanos.
Mientras ocurra tan importante hallazgo los estudiosos de todo el mundo continúan liderando esfuerzos en el tema.
Ortega señaló que recientemente se llevó a cabo una reunión del Instituto Conmemorativo Gorgas, en esta ciudad. Allí un prominente científico dedicado a la malaria, Steve Hoffman, "sorprendió a la audiencia".
El es defensor de la biología molecular como una metodología para lograr una vacuna, sin embargo, su conferencia magistral fue enfática, al afirmar que "tenemos que regresar a vacunas primitivas y básicas que consistirían en irradiar el parásito y utilizarlo contra el plasmodium".
A su juicio, la tecnología, en estos últimos 20 años, no ha servido para desarrollar una vacuna contra la malaria. "Los métodos moleculares no están ayudando".
Para Ortega lo que el científico intenta explicar es que "si a corto plazo no utilizamos métodos más sencillos en el desarrollo de una vacuna no lo vamos a obtener siguiendo los métodos moleculares".
Hoffman trabajó, hasta hace pocos meses, con la compañía que secuenció el genoma humano. Participó en la secuenciación del genoma de la malaria y del mosquito que la transmite.
Y es que Panamá, "si miramos los números, ha retrocedido cerca de 30 años en estadísticas de la enfermedad. Cifras similares a las actuales se observaron sólo para la década del "70.
En cuanto al proceso para detectar la malaria, Ortega detalló un aspecto muy particular.
Considera que esta enfermedad tiene un tipo especial de vigilancia. "Se contaba con el Sistema Nacional de Erradicación de la Malaria (SNEM) que se descentralizó y en parte se desmovilizó".
Es así, comenta, que las tablas al respecto mostraban una aparente desaparición del mal. "Ello probablemente le dijo a las autoridades de Salud que no necesitaban el mismo sistema de vigilancia. Lógicamente cuando se actúa de esta forma con una enfermedad transmitida por vectores lo que sucede es un incremento de la frecuencia del mosquito y los casos".
Ortega señaló que ellos iban a las comunidades distantes y preguntaban por las personas con fiebres y escalofríos. "Se les proveía del tratamiento, se les tomaban muestras para determinar si se trataba de malaria, pero esas muestras va a un lugar para ser evaluadas microscópicamente y emitir el diagnóstico.
Subrayó que un sistema de este tipo en el que "se da indiscriminadamente tratamiento puede pasar que el parásito se hace resistente y la droga ya no sirve".
Este modelo se utiliza en la mayoría de las provincias y "no es malo", aclaró, si lo puedes sostener por mucho tiempo y apoyarlo en diagnóstico rápido. Debe combinarse la atención médica con la eliminación del vector".
En Kuna Yala y Darién ya está ocurriendo este fenómeno, aseguró, el parásito se hizo resistente y se requiere un plan más específico. Justamente es en ello que trabaja el MINSA.
Actualmente se estudia la utilización de un método que ya dio resultados en Bocas del Toro. "Es rápido. El trabajador de Control de Vectores lo lleva en el bolsillo. Toma una cinta con la muestra de sangre que es luego introducida en un cubo. La sangre sube y en cinco minutos se tiene respuesta. El individuo con malaria tiene el parásito en la sangre".
Es un sistema que se desarrolló en Estados Unidos por un grupo de investigadores. Este se llama Opti- Mal. "Con él se sabe si es vivax o falciparum y se suministra el cuidado correspondiente de inmediato". Sus costos son razonables, aduce Ortega, siempre y cuando se usen en forma dirigida.
Aún se están llevando a cabo los análisis por parte del MINSA para saber si podría ser aplicable por Control de Vectores.
José Ellington, Gobernador de la Comarca Ngöbe Buglé: "la presencia de la malaria nos tiene muy preocupados".
Esta región no escapa al brote de malaria de Kuna Yala. El representante de los indígenas estuvo hace pocos días en un congreso en el sector de Caloveborita. "La alarma era notoria. Los residentes de las comunidades del corregimiento de Llano Bonito dejaron de asistir a la reunión precisamente porque allá es que hay problema. Los indígenas van a seguir viajando a Costa Rica y regresarán más enfermos".
Ellington solicitó a las autoridades tradicionales que sugieran a los padres no llevarse a sus niños, que es la población de mayor riesgo. "Les pedí que viajen solos".
Caridad Herrera, directora de Salud de la región Comarcal Ngöbe Buglé: "En lo que va del año tenemos 1,647 casos, sólo en la Comarca".
Pero las medidas de prevención no han parado desde que se detectó el aumento vertiginoso, hace unas semanas. "Se ha reforzado el rociado intradomiciliario, se está medicando a la población y eliminando los criaderos del mosquito. Igualmente se han nombrado 20 promotores de Salud y los números han empezado a bajar".