Engreído, prepotente, amante del poder, terco, obsesivo, déspota. Con estos términos se calificó al presidente saliente, Ernesto Pérez Balladares, el hombre que no pudo contener sus lágrimas en el último Consejo de Gabinete.
El ha acusado a sus adversarios de ignorantes, antipatrias, políticos enterrados, y hasta les advirtió que les daría rejo. Pero quizás la defensa más recordada y cuestionada fue aquella donde él mismo se definió como "tímido".
La capacidad y carácter del gobernante Pérez Balladares, quien a partir de hoy pasa a ser exmandatario de todos los panameños luego que no vio cumplido su deseo de reelección, son los temas centrales de este trabajo periodístico.
ES UN TECNOCRATA
El Dr. Ricardo Arias Calderón, uno de los mayores adversarios políticos de Pérez Balladares, dijo que éste cosecha los frutos que sembró durante su periodo presidencial.
Para el presidente de la Internacional Demócrata Cristiana (IDC), Pérez Balladares es un "tecnócrata", lo que a su juicio tiene aspectos positivos y negativos.
Lo positivo es su disciplina programática. Arias Calderón afirma que a pesar de que se pudiera estar en desacuerdo con sus medidas, se sabía dónde estaba parado el gobierno como conjunto.
Otro resultado de su manera de administrar el país fue que las propuestas tenían vigencia en el modelo económico extranjero. Hablaba el lenguaje de las instituciones financieras internacionales que manejan las élites del mundo globalizado.
El expresidente del PDC agregó que así como la tecnocracia le abrió a Pérez Balladares un gobierno con disciplina, también le procuró una administración con falta de consenso. "Le faltó lo que yo llamaría dimensión política" para convencer al país de su proyecto, opinó.
Pérez Balladares se caracterizó por imponer sus programas confiado en que tenía la razón, en que él sabía mejor que nadie adónde tenía que ir el país, expresó Arias Calderón.
Como resultado, ni los panameños en general ni ningún sector organizado pudieron participar de las decisiones que tomaba, añadió.
Debido a las medidas de Pérez Balladares se ha vivido una polarización que crece, entre una cúpula del país que se ha beneficiado de su política y una base que no se benefició y perdió su nivel de vida.
Según Arias Calderón, el estilo imponente de quien ganara las elecciones en mayo de 1994, con un 33% de los votos, sobrepasó lo que aguanta un pueblo y por eso ha sufrido una derrota tras otra: en el referéndum, los comicios generales y las elecciones internas del PRD, partido donde ocupaba la secretaría general.
Indicó que no está seguro de que Pérez Balladares comprenda lo que le ha sucedido, que no es más que la cosecha de los frutos que sembró gracias a la mentalidad tecnocrática que lo caracteriza.
Señaló que él estuvo ensimismado "en su poder de conocimientos técnicos" y desconoció las tentaciones que da el poder, las cuales llevan a la corrupción y es por eso que fue al final de su periodo presidencial que se "destaparon los escándalos". Porque la "corrupción artesanal" que se inició durante la administración de Guillermo Endara se había convertido en una "corrupción industrial", agregó.
TIENE EXPERIENCIA Y CARACTER
Uno de los más cercanos colaboradores del presidente saliente ha sido el ex subsecretario del PRD, Mitchell Doens.
En su casa, ubicada en Albrook, y adquirida durante la administración de su copartidario, manifestó que el presidente saliente pasó por un proceso de entrenamiento que lo llevó a ocupar cargos de alta jerarquía entre los que destacan el de ministro, negociador de los Tratados Torrijos-Carter, economista y figura prominente del PRD.
El también exministro de Trabajo dijo que Pérez Balladares es un hombre sumamente disciplinado y metódico, que sabe trazarse metas y objetivos para lograrlos sucesivamente.
Otro de los atributos que Doens destaca en el mandatario saliente es su experiencia y, sobre todo, su apego a la palabra. "Cuando la da, la cumple", afirmó.
Al interrogarlo sobre si la persona que gobernó Panamá hasta hace pocas horas es prepotente, contestó que no. Dijo que todo el mundo tiene su carácter y personalidad, y recalcó que cuando se es presidente de una República no se está en un reinado de belleza.
Debe tenerse carácter y la firmeza necesaria para dirigir una nación, siempre dentro del marco legal, "como él lo ha hecho".
Doens expresó que a Pérez Balladares no se le puede acusar de ser una "caricatura política como lo fue el ex presidente Guillermo Endara", sino de haber sido un mandatario que ha dirigido a Panamá con gran apego a las leyes y a la Constitución.
Sobre los defectos de quien en febrero de 1998 dijo que le quemaban los pies por seguir en la Presidencia, manifestó que como todo ser humano, Pérez Balladares es propenso a escuchar sólo las cosas buenas y no ponerle atención a las negativas. O sea, que escuchaba sólo lo que quería escuchar.
¿Podría interpretarse esto como terquedad? Doens contesta que no. Aclaró que cuando toma una determinación es porque la "ha madurado y debatido" y es difícil que lo hagan cambiar de idea; pero si se da cuenta que la decisión es incorrecta, entonces recapacita.
Como ejemplo citó la eliminación del impuesto que se le quería cobrar a las empresas de la Zona Libre y el aumento salarial propuesto a los ministros de Estado. El se percató de que era un error, recapacitó y revisó lo que había hecho, añadió Doens.
Al mencionarle que los detractores de Pérez Balladares siempre han señalado que a éste le gusta el poder, el perredista interrogó: ¿hay algún político que no le guste el poder? Enseguida explicó que "los políticos están en la política porque quieren el poder, de no ser así deben dedicarse a otra cosa".
Doens agregó que aunque al presidente saliente le gusta el poder, no significa que se aferre a éste "porque sí". Si quisiera asirse en su puesto no entregaría la Presidencia y hubiera impuesto una dictadura, manifestó.
Respecto a la poca o mucha ayuda que se necesitó de los asesores presidenciales para administrar el país, el ex subsecretario del PRD señaló que a pesar de la vasta experiencia del "Toro", se requirió de asesoría jurídica, económica y de relaciones internacionales.
Contó con figuras extraordinarias como Guillermo Chapman y Gabriel Lewis Galindo, entre otros, que le aportaron mejores conocimientos y excelentes relaciones.
Añadió que en los momentos más difíciles Pérez Balladares se rodeó de sus compañeros políticos y escuchaba argumentos a la hora de pedir opiniones, muchas de las cuales aceptó.
Al hablar sobre la reelección, Doens, quien fue uno de los ministros que trabajó en este proyecto, expresó que los votos contra la reelección no fueron un rechazo a Pérez Balladares, sino que a los panameños no les gusta que nadie se arraigue al poder y por ende son deseosos de darle la oportunidad a otras figuras.
Mencionó que el tema de la reelección no ha sido discutido a fondo dentro del PRD, debido a la apretada agenda de los últimos meses, pero aseguró que próximamente harán una autocrítica para saber cuál fue el error y no cometerlo nuevamente.
Durante la entrevista, que tuvo como testigos a las mascotas de Doens, una pareja de perros chaw chaw, éste señaló que el gobierno de Pérez Balladares cumplió con el compromiso que se había impuesto el PRD al llegar nuevamente al poder: democratizar al partido, modernizar la economía, dar respuestas sociales y cumplir al pie de la letra con los Tratados Torrijos-Carter.
LE GUSTA MANDAR
Para el analista político Danilo Toro, Pérez Balladares fue un mandatario idóneo, con vasta experiencia en cargos públicos. El "Toro" se desenvuelve muy bien en la posición de mando, sabe y le gusta mandar, agregó.
Al preguntarle si el carácter del presidente saliente influyó en su forma de gobernar, manifestó que sí. Las personas cargamos con nuestras ventajas y desventajas y ellas tienen que ver con nuestro desempeño, dijo Toro.
Expresó que las decisiones del gobernante saliente partían de sus ideas, pero escuchaba las opiniones de otros y si esos argumentos eran mejores, rectificaba. Pérez B. es un individuo susceptible a argumentos bien planteados, no es terco a pesar de su carácter estricto, indicó.
Quien fuera vocero de la Presidencia de la República a inicios del recién culminado periodo gubernamental, manifestó que el gobernante saliente, quizás sin proponérselo, proyecta prepotencia. Esto se debe a que es un ser demasiado racional en comparación con la mayoría de las personas