Con el compromiso de conservar el medio ambiente y disminuir la contaminación y sus efectos a la salud, se creó el programa para la recolección y correcto uso del aceite usado.
Por esto, se han implementado proyectos que buscan desarrollar acciones que permitan mejorar la calidad de vida y ambiental, enmarcados dentro de los principios del programa de la Naciones Unidas en Panamá.
Es así como surge el programa RECOIL, desarrollado por el grupo de Seguridad y Medio Ambiente (SESMA), de Petrolera Nacional S.A.
Entre los principales objetivos del proyecto se encuentra promover una cultura de protección ambiental a través de asesorías en materia de prevención.
Todo lubricante de motor, transmisión o fluido hidráulico con base mineral o sintética, puede ser perjudicial a la naturaleza, causando daños irreversibles al ecosistema.
Rolando Pérez, gerente general de Petrolera Nacional S.A., manifestó que el aceite usado que se arroja en las alcantarillas y al suelo impacta de manera significativa en los pozos, ríos, suelos y océanos, por lo que pueden cubrir grandes superficies de tierra o de agua. Datos suministrados revelan que un galón de esta sustancia alcanza contaminar un millón de galones de agua.
En este sentido, Pérez enfatizó que pueden causar efectos nocivos para el organismo, algunos cancerígenos y perjudiciales a la reproducción humana.
El uso inadecuado de los aceites usados constituyen una amenaza en el ciclo de vida del ecosistema. Un debido almacenamiento del lubricante es la mejor solución para evitar el desequilibrio ambiental. Por esto, los talleres e industrias deben impedir el desperdicio del aceite en el suelo, no mezclarlo con algún tipo de solvente anticongelante, pintura, agua ni guardarlo en recipientes con sustancias químicas.