La criminalidad en Panamá muestra una tendencia hacia el aumento, que aunque lento, es progresivo y con la particularidad de que los delitos no son cometidos por "nuevos actores", sino por reincidentes, dijo la abogada y directora del Instituto de Criminología de Panamá, Aida C. de Palacio. De acuerdo con la especialista, ello es producto del carente programa de resocialización que debe ser aplicado por la sociedad en su conjunto, que tampo-co brinda importancia a quienes han infringido la ley por primera vez.
A la creciente incidencia de actos criminales, mucho de ellos atroces, la abogada de Palacio expresa una característica, que a su juicio es muy relevante, y es la tolerancia de la sociedad a este tipo de hechos horrorosos. Esto, según su criterio, crea la concepción social de que la solución de los conflictos mediante actos criminales es aceptable.
"La conducta grave y extrema que estamos viviendo debe llamarle la atención a toda la sociedad", reiteró la jurista. Explicó que la criminalidad en un individuo está determinada por factores biológicos, psicológicos y sociales, que actúan de manera integral y no de forma separada. A estos factores intrínsecos, de Palacio agrega aquellos que han estado influyendo desde hace mucho tiempo en la sociedad, como el creciente desempleo, la desintegración familiar y los mensajes errados que envían los medios de comunicación.
La directora del Instituto de Criminología tampoco descartó que situaciones exógenas incidan en que en Panamá se observen crímenes aberrantes. Entre estas situaciones, se refirió al conflicto en la frontera con Colombia, donde algunos desplazados vienen a Panamá con conductas y patrones de violencia que no son característicos de los criminales autóctonos.
Otra variable mencionada por Aida de Palacio, como generadora de hechos violentos y delictivos, es la cultura consumista de la sociedad panameña, donde se es capaz de hacer cualquier cosa, incluso propinarle la muerte a alguien, para alcanzar lo que se ambiciona.